Las inundaciones en Pakistán en el 2010 afectaron a 20 millones de personas. Foto: Ashraf Mall/Tearfund

De: Paso a Paso 88

Cómo prepararse para los desastres y reducir el riesgo de que ocurran

Los residentes de Port-au-Prince, Haití, trabajan juntos para limpiar los escombros después de un terremoto masivo en el 2010. Foto: Richard Hanson/Tearfund

Los residentes de Port-au-Prince, Haití, trabajan juntos para limpiar los escombros después de un terremoto masivo en el 2010. Foto: Richard Hanson/Tearfund

Los desastres son parte de la vida cotidiana de una gran parte de la población mundial. Cada año, ocurren entre 600 y 800 desastres naturales, algunos pequeños y localizados, otros que afectan a varios países y a muchos miles de personas.

Según el Informe Mundial sobre Desastres 2010, tan sólo en ese año más de 304 millones de personas se vieron afectadas por desastres naturales y cerca de 300,000 perdieron la vida. En China, severas inundaciones afectaron a 134 millones de personas, mientras que en el valle del Indo en Pakistán, 20 millones de personas sufrieron por las inundaciones. Puede ser difícil, si no imposible, prevenir en sí las amenazas naturales. Por ejemplo, un terremoto implica fuerzas subterráneas incontrolables masivas. Sin embargo, una amenaza por sí sola no siempre ocasiona un desastre. Si en una comunidad existen debilidades – o vulnerabilidades – la amenaza puede provocar daños y muertes, y entonces el resultado es un desastre. El proceso de reducir esas vulnerabilidades se conoce como Reducción del Riesgo de Desastres. La vulnerabilidad es creada por varios factores, por ejemplo:

La pobreza también es un factor clave, que obliga a muchas personas a vivir en viviendas precarias, ubicadas en lugares inseguros, a menudo con fuentes de ingreso inestables, malos servicios públicos y una débil infraestructura.

Por esta razón, en el 2010, el 97% de las personas afectadas por desastres y el 80% de las fallecidas vivían en países que serían considerados de ingresos medianos o de menor desarrollo.

En los últimos años, el cambio climático ha aumentado la frecuencia y la intensidad de algunas amenazas relacionadas con el clima. Las inundaciones y las sequías han aumentado debido al deshielo más rápido de la nieve, a la elevación del nivel del mar y a patrones climáticos impredecibles. Las comunidades están siendo expuestas a amenazas extremas, las cuales son algo nuevo para ellas. La actividad humana, como la tala de bosques o la agricultura en pendientes pronunciadas, puede provocar la degradación del medio ambiente y aumentar el riesgo de inundaciones o de desprendimientos de tierras.

Si bien la situación puede parecer sombría, se puede hacer mucho para reducir el riesgo y crear comunidades más seguras y menos vulnerables. En el 2005, los 168 Estados Miembros de la ONU se comprometieron a reducir las pérdidas ocasionadas por los desastres a través de un plan llamado el Marco de Acción de Hyogo. El mismo también sugiere aplicar las mejores prácticas en cualquier proyecto que busque desarrollar comunidades más seguras. Los buenos proyectos deben:

Ha habido algo de avance, sobre todo a nivel comunitario. Se han formado Comités locales de manejo de desastres; se han realizado evaluaciones de riesgos; se han cabildeado las oficinas gubernamentales por un cambio en las políticas para desastres; se han capacitado equipos de voluntarios y se han establecido sistemas de alerta temprana. En algunos lugares se ha planificado todo un conjunto de actividades que han de realizarse cuando exista un riesgo por una amenaza específica. Esto se conoce como un plan de contingencia.

Todavía hay mucho por hacer para reducir el número de muertes y de otras pérdidas durante un desastre natural. Es importante asegurarse de que los Gobiernos nacionales y locales tengan sus propios planes de contingencia. La preparación debe ser flexible para dar respuesta a amenazas nuevas o más extremas causadas por el cambio climático. En el 2009, un grupo de agencias publicó un recurso titulado Characteristics of a Disaster-Resilient Community (Características de una comunidad resiliente ante los desastres). En el mismo se esboza lo que podríamos encontrar si visitáramos una comunidad que puede rápidamente responder a un desastre y recuperarse del mismo. Estas características incluyen:

Con una participación comunitaria activa y una buena combinación de actividades, es posible hacer realidad el sueño de convertir cualquier lugar en un lugar más seguro. La iglesia local, u otros grupos con base en la comunidad, pueden ayudar a movilizar y a equipar a la comunidad para tomar medidas usando sus propios recursos. Las comunidades pueden fortalecerse para resistir las amenazas actuales y prepararse para aquellas que pueda traer el cambio climático en el futuro.

El ciclo de los desastres 

Con frecuencia, los desastres se repiten en el mismo lugar – cada año o con un intervalo de varios años. Una vez que se han atendido las necesidades inmediatas en una zona de desastre, empieza el trabajo de reconstrucción. Esto implica aprender de la experiencia del desastre y planificar para reducir el riesgo de futuros desastres. Este “ciclo de los desastres” se ilustra a la derecha.

Respuesta de emergencia  Durante los primeros días y semanas después de un desastre, se necesitan medidas de búsqueda y rescate, atención médica, alimentos, agua, saneamiento y refugio, además de apoyo emocional. 

Rehabilitación Al paso de las semanas, se deben reparar viviendas, restaurar los suministros de agua y restablecer las fuentes de subsistencia. La rehabilitación a menudo se denomina recuperación.

Mitigación Estas actividades ayudan a una “mejor reconstrucción”, con ello haciendo que la comunidad sea más resistente a futuras amenazas. La mitigación está estrechamente vinculada a la rehabilitación – por ejemplo, viviendas más fuertes o elevadas, colocación de bombas de agua en plataformas elevadas, cultivos alternativos para hacer frente a las inundaciones o a la sequía de una mejor manera. 

Preparación Esto significa prepararse para la próxima tormenta o inundación, por ejemplo, mediante el establecimiento de un sistema de alerta, haciendo una reserva de alimentos o de agua, preparando un centro de evacuación o capacitando a voluntarios. 

La publicación Characteristics of a Disaster-Resilient Community (Características de una comunidad resiliente ante los desastres) puede descargarse desde TILZ www.tearfund.org/tilz o puede solicitarse una copia escribiendo a la Editora.

El ciclo de los desastres

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