Ya hemos aprendido sobre la importancia de mantener nuestras manos limpias. El resto de nuestro cuerpo también necesita mantenerse limpio. Debemos lavar bien nuestra cara y cuerpo con agua y jabón todos los días. Esto es especialmente importante para los bebés y niños pequeños. El lavado regular previene las infecciones de la piel y elimina el sudor y el polvo. Las bocas, narices y ojos pegajosos atraen moscas que pueden causar infecciones en los ojos y diarrea. Si utiliza telas para lavar a los niños, utilice una tela diferente para cada niño para prevenir que se propague alguna infección. Se necesita muy poca agua para lavarse y el agua residual puede ser utilizada en los huertos domésticos.

Debemos limpiar nuestros dientes por lo menos dos veces al día. Podemos utilizar un cepillo y pasta dental o un palo de masticar y pasta elaborada mezclando mitad sal y mitad bicarbonato de sodio. Cepille suavemente en todas las direcciones durante por lo menos dos minutos en cada cepillada.

Las uñas de las manos son un buen escondite para el polvo y los microbios. Debemos mantenerlas limpias y cortas.

También debemos lavar regularmente nuestra ropa y ropa de cama. Al secarlas en el sol sobre un arbusto o un cordel se previenen las plagas como los piojos y los chinches.

Discusión 

Contenido con etiquetas similares

Comparta este recurso

Si este recurso le ha parecido útil, compártalo con otras personas para que ellas también puedan beneficiarse