Comunidades religiosas y salud mental

Paso a Paso 102 - Salud y fe

Paso a Paso 102 incluye consejos sobre primeros auxilios, experiencias de trabajadores de la salud y un estudio bíblico sobre sanación.

Solo con escuchar y demostrar que a usted le importa puede ayudar a la persona a sentirse mejor. Ilustración: Petra Röhr-Rouendaal
Solo con escuchar y demostrar que a usted le importa puede ayudar a la persona a sentirse mejor. Ilustración: Petra Röhr-Rouendaal

COMUNIDADES RELIGIOSAS Y SALUD MENTAL

Dr. Julian Eaton

Los líderes religiosos o espirituales suelen ser las primeras personas a las que la gente acude en momentos de crisis personales. Ellos pueden aportar sabiduría, promover la sanación y fomentar la reconciliación.  

La gente tiende a buscar este tipo de apoyo si tiene una enfermedad, ya sea física o mental. En ambos casos, las personas buscan consuelo espiritual. No obstante, también deben ser derivadas a un profesional médico competente.

¿Qué es un problema de salud mental? 

Los problemas de salud mental afectan las emociones, el estado anímico y el pensamiento o el comportamiento de una persona. Estos problemas son muy comunes. Alrededor de una de cada cuatro personas sufrirá un problema de salud mental en algún momento de su vida. Para la mayoría de las personas, se tratará de un breve período de depresión o ansiedad. En este caso, es muy útil hablar con los amigos o la familia, o con los líderes espirituales o comunitarios. Esto puede ayudar a resolver los problemas que están causando el sufrimiento. 

Sin embargo, un número menor de personas puede sufrir una enfermedad mental más grave. Por ejemplo, su comportamiento puede ser muy extraño o sus pensamientos y sus discursos pueden resultar muy confusos. En este caso, es importante que vean a un profesional de la salud mental. 

En muchos países, la gente tiene la noción equivocada respecto a que las enfermedades mentales graves son siempre provocadas por dificultades espirituales o incluso debido a una posesión demoníaca. Esto puede resultar en largos períodos de «tratamientos» en las iglesias, las mezquitas o los templos, o por parte de curanderos tradicionales. A veces, estos tratamientos se proporcionan sin el consentimiento de la persona, y es posible que impidan que esta busque la atención médica adecuada. En consecuencia, la enfermedad puede empeorar.  

Es mucho más fácil recuperarnos de una enfermedad mental si se nos trata con compasión, si tenemos la posibilidad de decidir qué tratamiento vamos a recibir y si podemos ver a un especialista en salud mental si fuera necesario. 

Cómo buscar ayuda adicional

Si en su zona no hay trabajadores de la salud mental, le sugerimos tomar las siguientes medidas: 

  • Inste a las autoridades locales, las ONG o las organizaciones religiosas a que proporcionen atención de salud mental. 
  • Anime a los trabajadores de la salud y de asistencia social para que se capaciten en conocimientos básicos sobre salud mental. 
  • Identifique el servicio de salud mental más cercano y pida a sus trabajadores que visiten su comunidad de vez en cuando. 

Recuerde: ¡más vale prevenir que curar! 

Entre algunas buenas maneras de proteger la salud mental de las personas, destacamos: 

  • mantener una buena comunicación y relaciones afectuosas en las comunidades 
  • encontrar maneras de resolver los conflictos 
  • apoyar a la gente cuando le resulte difícil enfrentar los problemas prácticos. 

El doctor Julian Eaton es el asesor principal de salud mental de CBM, una organización cristiana que trabaja con personas con discapacidades. 

Sitio web: www.cbm.org
Correo electrónico: julian.eaton@cbm.org 


RECOMENDACIONES SENCILLAS 

A continuación, le sugerimos lo que se recomienda hacer y no hacer cuando alguien acude a usted con un problema de salud mental. 

QUÉ HAY QUE HACER 

  • Escuche con atención y trate de entender el problema que tiene la persona y su familia. 
  • Demuéstrele que a usted le importa y que está dispuesto a ayudar. Este acto por sí solo puede ayudar a que la persona se sienta mucho mejor. 
  • Pregúntele a la persona en qué aspecto le gustaría recibir ayuda. 
  • Anime a los amigos y la familia a proporcionarle asistencia y apoyo.  
  • Si piensa que alguien necesita más apoyo del que usted puede ofrecer, sugiérale solicitar ayuda en un servicio de salud mental. 

QUÉ NO HAY QUE HACER 

  • No culpe a la persona por la situación en la que se encuentra. 
  • No suponga que todos los comportamientos poco usuales tienen una causa espiritual. 
  • No obligue a la persona a hablar sobre sus problemas si no quiere hacerlo. Si una persona le confía información personal, no la divulgue. 
  • No obligue a la persona a recibir ningún tipo de tratamiento espiritual o en base a hierbas contra su voluntad, ni la mantenga encerrada. 
  • No rechace a la persona. Más bien, asegúrese de que sea bienvenida en la vida social y espiritual de la comunidad.
Dr Julian Eaton