El problema del plástico

Paso a Paso 107 - Desechos

Paso a Paso 107 ofrece numerosos consejos prácticos e interesantes experiencias sobre cómo abordar el problema de los desechos en nuestras comunidades.

El problema del plástico

El plástico es un material extraordinario. Es económico, higiénico, duradero y conveniente. Ayuda a dar forma a la vida moderna tal como la conocemos. Por ejemplo, ha transformado la atención de la salud con todo tipo de artículos, desde jeringas hasta audífonos.

Los desechos de plástico pueden causar problemas de salud para los animales, como este búfalo. Foto: Liaqat Gill/Pak Mission Society
Los desechos de plástico pueden causar problemas de salud para los animales, como este búfalo. Foto: Liaqat Gill/Pak Mission Society

Sin embargo, el plástico también se ha convertido en uno de los problemas medioambientales más graves que enfrentamos hoy en día. Los envases de plástico representan casi la mitad de todos los desechos que se producen en el mundo. Gran parte de ellos son envases de un solo uso, como bolsas de plástico y contenedores de espuma de poliestireno. Estos envases están diseñados para ser utilizados solo una vez y arrojarse a la basura.

Desechos de plástico

Los desechos de plástico no solo afean nuestro entorno. Si no se elimina adecuadamente, el plástico bloquea las alcantarillas y los ríos, lo cual causa inundaciones y enfermedades. Suelen comerlo los animales y, en consecuencia, estos se enferman o se mueren. Si se quema, el plástico emite químicos tóxicos en el aire y el suelo. 

Gran parte de nuestros desechos de plástico son arrastrados hacia el mar y atragantan o envenenan a las criaturas marinas. Se calcula que para 2050, en los océanos habrá más plástico que peces (según el peso). 

A diferencia de los materiales naturales, el plástico no se descompone. Después de muchos años, se separa en partículas diminutas de microplástico, es decir, pequeños fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros de tamaño. Cuando las criaturas marinas y otros animales comen estas partículas microplásticas, estas pueden ingresar en la cadena de alimentación humana. Si bien aún no contamos con suficientes pruebas, esto puede afectar la salud de las personas.

Qué podemos hacer

Aunque el reciclaje constituye un paso en la dirección correcta, no resolverá de raíz el problema del plástico. Cuando el plástico se recicla, su calidad disminuye. Después de reciclarse varias veces, ya no puede seguir utilizándose. Por lo tanto, lo mejor es utilizar la menor cantidad de plástico que sea posible y reutilizar los productos de plástico que ya tenemos.  

Hasta el momento, más de sesenta países han introducido normas contra el plástico de un solo uso. Por ejemplo, la prohibición de utilizar plásticos de un solo uso o el cobro de una tasa (tarifa o impuesto adicional) sobre ellos. A veces, los proveedores, comerciantes o consumidores —o todos ellos— tienen que pagar estas tasas. 

En la mitad de los países que han introducido normas, aún no hay suficientes pruebas respecto a si estas leyes han sido de utilidad. En el veinte por ciento de los países, el efecto de las políticas ha sido limitado o nulo. Sin embargo, en el treinta por ciento de ellos se ha producido una disminución considerable de la contaminación por plásticos y del uso de bolsas plásticas. 

En los países en los que la prohibición o las tasas no han dado suficientes resultados, los dos principales problemas han sido:

  • la falta de aplicación adecuada de estas leyes y 
  • la falta de alternativas adecuadas.

En consecuencia, en algunos casos, se ingresan bolsas de plástico de contrabando al país.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente ofrece los siguientes consejos a los responsables de la formulación de políticas dirigidas a reducir el consumo de plástico de un solo uso. Le sugerimos tener en cuenta estos consejos al realizar acciones de incidencia en su Gobierno, con el fin de que adopte medidas para combatir el problema del plástico:

  • Analice la situación actual; por ejemplo, los plásticos de un solo uso que más se utilizan en su país. 
  • Evalúe las posibles soluciones. 
  • Organice debates con los grupos que resultarían afectados por una nueva política sobre plásticos. 
  • Dé a conocer la nueva política. 
  • Ayude a la gente a acceder a alternativas económicas y ecológicas. 
  • Ofrezca incentivos a quienes sea posible que se resistan a la nueva política. 
  • Haga un buen uso del dinero recaudado por medio de las tasas que se cobren; por ejemplo, para mejorar las instalaciones de reciclaje. 
  • Haga cumplir la política de forma adecuada. 
  • Monitoree y adapte la política si es necesario.

Para más información, consulte el folleto del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente Single-use plastics: a roadmap for sustainability [Plásticos de un solo uso: hoja de ruta hacia la sostenibilidad]. Disponible en línea en: www.unenvironment.org/resources/report/single-use-plastics-roadmap-sustainability


Ruanda, país libre de bolsas de plástico

Emmanuel Murangira

Ruanda prohibió el uso de bolsas de plástico no biodegradables en 2008. En ese momento, muchas personas se preguntaban: «¿Es esto realmente necesario? Seguramente, Ruanda tiene cosas más graves y más importantes por las que preocuparse...».

Camino de Kigali a Provincia Oriental, Ruanda. Kigali es hoy en día considerada por muchos la ciudad más limpia de África. Foto: Eleanor Bentall/Tearfund
Camino de Kigali a Provincia Oriental, Ruanda. Kigali es hoy en día considerada por muchos la ciudad más limpia de África. Foto: Eleanor Bentall/Tearfund

Sin embargo, unos años antes, los granjeros estaban perdiendo su ganado a un ritmo alarmante por culpa de las bolsas de plástico. Los ríos, los arroyos y las alcantarillas se bloqueaban con las bolsas. Incluso las tierras de los granjeros estaban cubiertas de bolsas. 

En 2006, yo experimenté en persona el problema de las bolsas de plástico. En esa época, mi madre tenía seis vacas lecheras. Una de las vacas comenzó a perder peso y se volvió enfermiza. Mi madre llamó a un veterinario, pero la vaca empeoró. Al cabo de cuatro semanas, habían muerto cuatro vacas. Cuando el veterinario practicó una autopsia, resultó que todas habían comido bolsas de plástico. 

Lamentablemente, no se trató de un caso aislado. Las bolsas de plástico estaban perjudicando la economía local en toda Ruanda. La gente exigió al Gobierno que tomara medidas urgentes. Se llevaron a cabo discusiones a todos los niveles: desde reuniones comunitarias hasta debates parlamentarios. Como resultado, se aprobó una ley que prohíbe las bolsas de plástico.  

Sin embargo, en primer lugar, el país necesitaba deshacerse con suma urgencia de las bolsas que había por todas partes. Se organizaron días dedicados a la limpieza y los resultados fueron impresionantes. Se juntaron montañas de bolsas de plástico prácticamente en todos los pueblos. Si se quemaban, habrían generado un nivel de contaminación del aire muy alto, así que no había manera de deshacerse de ellas. El problema necesitaba una solución a nivel gubernamental. 

El Gobierno invirtió en una planta de reciclaje de plástico por medio de incentivos para el sector privado. Las montañas de bolsas de plástico comenzaron a ser trasladadas a la nueva planta y fueron desapareciendo poco a poco de los pueblos. Pronto, surgieron otros tipos de desechos de plástico. 

En la actualidad, Ruanda es un país prácticamente libre de bolsas de plástico. Después de la campaña de limpieza, el Gobierno comenzó a hacer cumplir la prohibición en toda Ruanda, incluido en las fronteras. Se comenzó a confiscar las bolsas de plástico y a poner multas muy altas a los usuarios y vendedores. Se incentivó y apoyó a los negocios para buscar alternativas. 

La prohibición no solo eliminó el uso de las bolsas de plástico, sino que también generó un sentido de responsabilidad con el medio ambiente entre los ruandeses.

Emmanuel Murangira es el representante nacional de Tearfund en Ruanda. 

Correo electrónico: emmanuel.murangira@tearfund.org  


Estudio de caso: Todos contra los plásticos en Malaui

En marzo de 2015, el Gobierno de Malaui prohibió la producción, la venta y la utilización de bolsas de plástico de un solo uso. Sin embargo, hacer cumplir la prohibición no fue fácil. Los fabricantes de bolsas de plástico apelaron y obtuvieron una orden contra la prohibición. Mientras esperaban a que se considerara su apelación, continuaron produciendo y vendiendo bolsas. Esta situación se prolongó durante más de tres años. 

En 2018, Tearfund y varias organizaciones socias de Malaui formaron una nueva red medioambiental: la Red de Cuidado de la Creación de Malaui, que ejerció presión en el Tribunal Supremo para que se pronunciara contra la apelación de los productores de plástico. Movilizaron a los líderes de las iglesas y las ONG, y se unieron a otras redes de activistas locales. Como resultado, el 5 de junio de 2018, con ocasión del Día Mundial del Medio Ambiente, se organizó una marcha por toda la ciudad de Blantyre. La marcha contó con la presencia de una amplia diversidad de sectores: ONG, políticos, líderes de las iglesias, estudiantes universitarios, clubes escolares de flora y fauna y público general. Los activistas habían planeado otra marcha incluso más grande hacia el Tribunal Supremo para diez días después. 

Afortunadamente, antes de que se llevara a cabo esta segunda marcha, el tribunal confirmó la prohibición. A pesar de que, posteriormente, los productores de plástico obtuvieron una nueva orden contra la prohibición, ahora el asunto está en manos del Parlamento y el presidente del Parlamento dirige la defensa de la causa. La Red de Cuidado de la Creación y otros activistas continúan abogando intensamente por que se confirme la prohibición.

Hannington Muyenje, miembro principal del Equipo de Incidencia Mundial de Tearfund. 

Correo electrónico: hannington.muyenje@tearfund.org