Por qué hablar de los desechos

Paso a Paso 107 - Desechos

Paso a Paso 107 ofrece numerosos consejos prácticos e interesantes experiencias sobre cómo abordar el problema de los desechos en nuestras comunidades.

Por qué hablar de los desechos

Todos generamos desechos sólidos en nuestros hogares, negocios, mercados, escuelas y centros de salud. Los desechos sólidos es todo aquello que ya no nos sirve y que, por lo tanto, eliminamos.

El humo que se emite al quemar desechos de plástico es muy nocivo para la salud. Foto: Hazel Thompson/Tearfund
El humo que se emite al quemar desechos de plástico es muy nocivo para la salud. Foto: Hazel Thompson/Tearfund

Entre los desechos sólidos, se incluye una amplia gama de materiales: desde bolsas de plástico y cáscaras vegetales hasta zapatos viejos y pilas usadas. Algunos materiales, como las cáscaras vegetales, se descompondrán, pero esto no ocurrirá con la mayoría de los demás tipos de desecho. En lugar de descomponerse, se acumulan en el medio ambiente, contaminando la tierra, los ríos y los océanos. 

Los desechos de alrededor de una de cada tres personas en el mundo no se gestionan adecuadamente. En los lugares en que no existe el servicio municipal correspondiente, la gente tiene que eliminar sus desechos por su cuenta. Esto, normalmente, implica que:

  • arrojan los desechos al suelo; 
  • arrojan los desechos en un río, una alcantarilla o el lecho seco de un río; 
  • queman los desechos en sus patios; o 
  • llevan los desechos a un basural no regulado en la comunidad.

Cuando los desechos se eliminan de estas maneras, perjudica a las personas, el ganado, la flora y la fauna. Lo preocupante es que estamos generando cada vez más desechos y, al no gestionarlo adecuadamente, estamos causándoles problemas a las generaciones futuras. 

Afortunadamente, la gestión de desechos puede resultar muy rentable e, incluso, puede producir ganancias. Además, con la adopción de un sencillo sistema, se puede crear empleo y mejorar la salud pública, así como mejorar la percepción que las personas tienen de un lugar.

Los problemas

Cuando los diferentes tipos de materiales de desecho están mezclados, contaminan los terrenos agrícolas y cursos de agua, atraen bichos, aumentan la propagación de enfermedades y emiten gases nocivos. Los desechos que se eliminan en los ríos, canales y barrancos bloquean los alcantarillados y agravan las inundaciones. En consecuencia, se propagan enfermedades que se transmiten por el agua y los mosquitos, como la disentería, el cólera y la malaria. 

Los niños y las niñas que crecen en entornos sin servicios de gestión de desechos son quienes resultan más perjudicados, ya que tienen el doble de probabilidades que otros niños y niñas de contraer diarrea, tienen seis veces más probabilidades de presentar problemas respiratorios y suelen sufrir retraso del desarrollo físico y mental. 

Las decisiones que tomamos con relación a los desechos que generamos en nuestros hogares pueden tener consecuencias a escala mundial. El dióxido de carbono y el metano que emiten los desechos contribuyen al cambio climático. Las aves marinas y los mamíferos muertos que arrastran las olas hasta las playas con los estómagos llenos de plástico son un indicio de lo que puede ocurrir cuando no gestionamos nuestros desechos de forma adecuada.

Las oportunidades

Un aspecto positivo es que, si los desechos se gestionan de forma adecuada, tienen un valor monetario. Si los diferentes materiales de desechos se separan, pueden ser reciclados en nuevos productos y venderse para generar ingresos.  

Por ejemplo, con el plástico pueden hacerse muebles o materiales de construcción. Los residuos leñosos pueden convertirse en combustible de baja emisión de humo para cocinar. Los desechos de alimentos pueden convertirse en compost para mejorar la calidad del suelo. 

Con un sencillo servicio de gestión de desechos, el barrio se ve más limpio, la salud de los niños y las niñas mejora, menos ganado y animales salvajes se enferman y se pueden crear diferentes tipos de puestos de empleos. Cuando las personas entienden estos beneficios, la mayoría de ellas estará dispuesta a pagar una pequeña cantidad de dinero para la gestión de los desechos en sus comunidades. 

Es importante recordar que es necesario separar los materiales. Esta tarea resulta mucho más fácil si se recogen los desechos cerca del lugar donde se generan; por ejemplo, directamente en las casas o en las oficinas. Cuando todos los materiales se mezclan en el basural, es muy difícil —y bastante desagradable— separarlos. Sin embargo, cuando los materiales están limpios y separados, se convierten en recursos útiles para fabricar nuevos productos. 

Además de mejorar la limpieza y la seguridad de la comunidad, la gestión local de los desechos brinda beneficios económicos:

  • Cualquier persona –incluso los jóvenes, las mujeres o miembros de grupos marginados– puede organizar actividades de recolección y reprocesamiento de basura, que crean empleo y generan ganancias. 
  • En lugar de consumir productos equivalentes más caros, pueden utilizarse los nuevos productos que se crean a escala local con los desechos. 
  • Cuando una comunidad es más sólida y más sana, a la gente le resulta más fácil cumplir sus tareas diarias.

No se necesitan grandes maquinarias ni vehículos caros para gestionar los desechos. Existen numerosos métodos económicos o gratuitos mediante los cuales la comunidad puede recuperar el valor de los materiales de desecho.

Cambiar la mentalidad

Es bastante común que la gente menosprecie a quienes trabajan con los desechos. Sin embargo, la realidad es que estas personas son héroes del medio ambiente. Proporcionan un servicio muy valioso, previenen la contaminación, protegen la salud pública y generan sus propios ingresos. 

El trabajo de los recicladores de basura y de quienes gestionan los desechos es una tarea que debe ser motivo de orgullo. Animamos a todas las personas a hablar en sus comunidades sobre los beneficios de trabajar en conjunto para fomentar sistemas locales de gestión de desechos y reciclaje.


Qué puedo hacer yo

Todos podemos contribuir a reducir la cantidad de desechos en nuestra comunidad. Recuerde: hay que reducir, reutilizar y reciclar.

  • Podemos comenzar por reducir nuestro consumo. Podemos rechazar las bolsas de plástico innecesarias y los productos desechables de un solo uso. Reducir la cantidad de desechos que necesitan gestionarse es la manera más económica de abordar el problema. 
  • Reutilizar las cosas es otra manera de reducir los desechos. Por ejemplo, una bolsa de plástico puede utilizarse muchas veces, lo cual extiende su vida útil de unos minutos a varios años.  
  • Los materiales de desecho que son inevitables pueden, en general, reciclarse en nuevos productos. 
  • NO QUEME PLÁSTICOS. Cuando se queman los plásticos, estos emiten gases nocivos que puede causar enfermedades.  
  • Diríjase a su autoridad local y pregunte cuáles son sus planes con relación a la gestión de desechos en su comunidad. 
  • Averigüe lo que está haciendo su Gobierno nacional para mejorar la gestión de desechos. En las páginas 12 y 13, ofrecemos algunos consejos sobre cómo realizar incidencia en torno a los desechos.

Estudio de caso: Cambiar vidas gracias a los desechos 

Una iglesia en Ngelo, Indonesia, decidió hacer algo sobre los desechos en su comunidad y logró resultados extraordinarios.

Foto: Mesakh Riwanto/Yayasan Sion Salatiga
Foto: Mesakh Riwanto/Yayasan Sion Salatiga

En 2013, la ONG local Yayasan Sion introdujo a la congregación de Ngelo en el proceso de movilización de la iglesia y de la comunidad (MIC). Este enfoque fomenta la colaboración de las iglesias con la comunidad para resolver los problemas que enfrentan. Se llegó a la conclusión de que el problema más grave que tenían estas personas eran los desechos, de modo que la iglesia decidió crear un banco de desechos. 

Nombraron administradores y establecieron algunas reglas. Los miembros del plan pueden llevar sus desechos no orgánicos al banco de desechos de forma periódica. En el caso de los adultos mayores o de quienes viven lejos, un grupo de voluntarios va a recoger la basura a sus hogares. El equipo decidió pagar a la gente por sus desechos, estableciendo distintos precios para los diferentes materiales; por ejemplo, 2000 rupias (0,14 dólares estadounidenses) por kilo de hierro. 

Tras recoger los desechos, el equipo los separa conforme a cómo pueden utilizarse. Parte de los desechos se vende a quienes se dedican a la recolección y reciclaje de desechos. Otros materiales se utilizan para fabricar productos de artesanía, como monederos, bolsos y lámparas, que pueden venderse en el mercado. El equipo luego lleva el resto de los desechos a su destino final, un vertedero a 15 kilómetros de distancia.  

Desde un principio, la comunidad ha considerado el proyecto una iniciativa muy positiva porque le permite convertir sus desechos en fuente de ingresos. Las familias en situación de pobreza ahora pueden pagar las tarifas escolares de sus hijos. Para la iglesia, el banco de desechos representa un punto de partida para establecer relaciones con la comunidad. En el plan ya se han inscrito más de cincuenta personas que no son miembros de la iglesia.

Sitio web: www.yasiga.org

Zoë Lenkiewicz
Zoë Lenkiewicz es jefa de comunicaciones de WasteAid, una organización de beneficencia que ayuda a las comunidades a desarrollar soluciones económicas para responder a los problemas de los desechos. Sitio web: www.wasteaid.org.uk Correo electrónico: zoe@wasteaid.org.uk