Apoyo a los niños con VIH

Kristin y Susan Jack.

El Proyecto HALO proporciona terapia y cuidado dentro de la familia extendida o la comunidad circundante y mantiene a los niños fuera de la calle y fuera de los orfanatos.  Foto: Jim Loring/Tearfund
El Proyecto HALO proporciona terapia y cuidado dentro de la familia extendida o la comunidad circundante y mantiene a los niños fuera de la calle y fuera de los orfanatos. Foto: Jim Loring/Tearfund

Bec Sompoa tenía aproximadamente 18 meses de edad y estaba severamente malnutrida cuando se incorporó a nuestro programa de nutrición en 1995. Estabamos acostumbrados a ver niños flacos, enfermizos que recuperaban su salud después de sólo unas semanas de tratamiento y buena comida. La madre de Sompoa era una madre muy buena y realmente tomó las lecciones de salud en serio, pero Sompoa no se mejoraba. Pensamos que podía tener tuberculosis y la tratamos. Vimos una ligera mejora que no duró. Eran los primeros días del SIDA en Camboya, y aunque nosotros habíamos empezado un programa de educación comunitaria sobre el VIH y el SIDA, todavía no habíamos visto a nadie contagiado con VIH.

Después de probar todo con Sompoa, nos vimos obligados a decidir si someterla a ella y a su madre a un análisis de VIH. Ansiosa-mente esperamos los resultados: ambos volvieron VIH-positivos. En nuestra próxima reunión de equipo todos lloramos, porque sabíamos que esto sería el principio de un aumento rápido en casos de adultos y niños en Camboya – afectados, contagiados o muriéndose de SIDA.

Rápido aumento de niños contagiados con VIH

Los efectos del VIH y el SIDA han devastado las vidas de millones de niños alrededor del mundo. La enfermedad ataca a las familias, comunidades, escuelas, sistemas de atención de salud y de bienestar y las economías nacionales. Alguna vez los niños se consideraron a salvo del VIH y SIDA. También se pensó que, una vez contagiados, se morirían rápidamente. Se dió poca atención a su particular vulnerabilidad. Pero hoy, más de la mitad de todos los nuevos contagios se da entre los jóvenes – sus cuerpos son menos resistentes a la enfermedad. Las tasas de mortalidad del infante y del niño han aumentado considerablemente. Actualmente se contagian con VIH casi 3 millones de niños alrededor del mundo. Las niñas sufren el impacto con más frecuencia y desde más jóvenes que los niños.

La mayoría de estos niños (más del 90%) se contagia con el VIH de sus madres. Los bebés pueden contraer el VIH durante el embarazo, el parto o mediante la lactancia. El otro 10% de contagio es el resultado de transfusiones de sangre contaminada o productos hematológicos, el uso de agujas y jeringas contaminadas, abuso o explotación sexual.

Atención de salud

Es muy probable que los niños con VIH se enfermen gravemente de las enfermedades comunes de la niñez. La prevención de infecciones comunes de la niñez mediante la inmunización, buena nutrición, prevención y tratamiento temprano de las infecciones es vital para mejorar su calidad de vida. Los niños con VIH que no muestren ningún síntoma de contagio de VIH deben recibir todas las vacunas de la niñez a la edad recomendada. Los niños que muestren síntomas de contagio de VIH o SIDA como infecciones de la piel, pulmonía o cánceres cutáneos también deben recibir las vacunaciones infantiles, pero no deben recibir la TBC (para la tuberculosis) o fiebre amarilla. Deben recibir una dosis extra de la vacuna del sarampión a los seis meses de edad, así como una a los nueve meses de edad. La vacuna de la polio debe darse en forma de inyección.

Tratamiento

Si los niños no tienen acceso al tratamiento anti-retroviral (ARV), el VIH normalmente se desarrolla rápidamente y casi la mitad de los niños contagiados desarrolla SIDA y muere dentro de los primeros dos años de vida. Sin embargo, con buena atención y nutrición, los niños pueden vivir vidas mucho más largas y más saludables. Algunos niños sobreviven ahora hasta los veinte años y están teniendo niños propios, particularmente en países más adinerados dónde hay disponibilidad de buena atención y de tratamiento ARV. Pueden prevenirse muchas muertes mediante el diagnóstico temprano y el tratamiento correcto de otras enfermedades. Los niños que se están muriendo de SIDA deben tener acceso a alivio de dolor adecuado y a medicinas para tratar la diarrea y las infecciones torácicas.

Prevención del contagio

Se debería aconsejar a las mujeres quienes saben que corren el riesgo de contraer infecciones sexualmente transmitidas, incluyendo el VIH, a utilizar condones en todo momento durante las relaciones sexuales, a menos que quieran quedar embarazadas. Muchos creyentes no están muy contentos con esta sugerencia. Para las mujeres con alto riesgo, sin embargo, los condones proporcionan protección contra el contagio, la muerte y una familia de huérfanos. La iglesia y las agencias cristianas necesitan participar en el desarrollo de la conciencia de estos problemas y en motivar a los hombres a cambiar comportamientos de alto riesgo.

Apoyo a los huérfanos del SIDA

Los niños que viven en familias afectadas por el VIH sufren muchos problemas sociales, económicos y psicológicos. Muchos se quedarán huérfanos. En el mundo, se estima que hay actualmente 15 millones de niños menores de 18 años que han perdido a uno o a ambos padres a causa del SIDA. La atención médica ciertamente no es suficiente para proveer apoyo eficaz para estos niños y sus familias. Ellos también necesitarán otra ayuda. Debe darse atención a las necesidades emocionales, espirituales, sociales, educativas y legales, tales como los derechos de herencia. Cuando se contagian los padres y el tratamiento ARV no está disponible, las familias y niños necesitan discutir entre ellos dónde vivirá el niño en el futuro. Se necesita apoyo contínuo para asegurarse que estos deseos se cumplan.

Las respuestas al VIH y el SIDA en Camboya

Servants, una organización cristiana, ofrece una respuesta integral a la crisis del SIDA en Camboya (donde el 2.7% de la población está contagiada con el VIH). Nosotros tenemos un programa de educación entre compañeros en el que los jóvenes comparten información, comprensión y apoyo con otros jóvenes. También tenemos un programa de Atención en Casa que capacita a las familias y a los trabajadores de la comunidad para cuidar (físicamente y espiritualmente) a la gente con VIH. Más de 500 personas se benefician de esta atención.

El Proyecto HALO (Esperanza, Ayuda y Amor para los Huérfanos) trabaja con más de 600 niños cuyos padres han muerto o se están muriendo de SIDA. Este proyecto proporciona terapia y cuidado integral a la familia extendida o la comunidad inmediata. Asegura que tales niños se mantengan fuera de la calle y fuera de los orfanatos. Se ayuda a todos los niños a asistir a la escuela o a capacitación profesional y se respetan sus derechos y su herencia. HALO también maneja clínicas para bebés que nacen con VIH. Las iglesias locales participan tanto como sea posible. Los miembros de la iglesia proporcionan la mayoría de los trabajadores de Atención en Casa y los voluntarios jóvenes que actúan como ‘hermanos o hermanas mayores’ para los huérfanos. Ellos se hacen amigos de los huérfanos, hablan y juegan con ellos y los llevan a excursiones. Todo este trabajo se integra en programas más amplios de nutrición, vacuna y atención de salud general en la comunidad. Nuestra meta es mostrar el amor de Cristo en medio de una devastadora pandemia.

Planes futuros

Los niños y los jóvenes están en el centro de la crisis del VIH y del SIDA. Ellos también ofrecen la más grande esperanza para derrotar la epidemia. Deben ser centrales a los planes para detener la expansión del SIDA – mediante la educación y la participación plena en las discusiones sobre su propio futuro.

Kristin y Susan Jack trabajan con Servants to Asia’s Urban Poor, Camboya. Web: www.servantsasia.org E-mail: projecthalo@servantsasia.org