El impacto del VIH y el SIDA en los niños

David Kabiswa.

Se piensa que el reciente éxito de Uganda en reducir el contagio de VIH es principalmente debido a la buena educación sobre la salud. Foto: Mike Webb/Tearfund
Se piensa que el reciente éxito de Uganda en reducir el contagio de VIH es principalmente debido a la buena educación sobre la salud. Foto: Mike Webb/Tearfund

Los niños son a menudo las víctimas silenciosas de la pandemia de VIH y SIDA. En muchas sociedades tradicionales de Uganda, los niños eran ‘vistos, pero no escuchados’. A medida que el VIH y el SIDA destrozaban comunidades y países en los años 1980 y 1990, la gente trató de entender lo que estaba pasando. Sin embargo, las necesidades de los niños fueron por lo general ignoradas. Los niños menores raramente recibieron alguna explicación por la pérdida de su familia.

El periódico nacional de Uganda, The New Vision, publicó hace unos años un artículo sobre ‘niños que jugaban al entierro’. En un pueblo en el Distrito de Mbale, se encontraron dos niños que jugaban a ‘enterrar’ a un amigo mientras imitaban el ritual de un funeral. Cuando se les preguntó qué hacían, explicaron que estaban colocando a su amigo en el suelo al igual que se había hecho con muchos de sus vecinos. El artículo captó la atención de muchas personas. Ayudó a las organizaciones a considerar un aspecto que a menudo se ignoraba. Los niños necesitan tiempo y ayuda para darse cuenta de lo que pasa a su alrededor.

Reacciones iniciales en las políticas

A medida que el gobierno de Uganda determinaba sus prioridades, las investigaciones realizadas por el Ministerio de Salud en 1993 mostraron que los jóvenes tenían las tasas de contagio más altas. Niños de hasta 12 años estaban desarrollando SIDA. (Estas estadísticas incluían a los niños nacidos con el virus.) Las cifras revelaron que muchos jóvenes estaban teniendo actividad sexual, con o sin su consentimiento. Significaba que la gente de Uganda necesitaba hablar abierta-mente sobre el sexo y la sexualidad – una cosa culturalmente muy difícil de realizar.

La gente empezó a comprender, también, que a menudo la condenación moral, desinformación y prejuicio producían discriminación, abuso del niño y abandono. Estas actitudes perjudicaban en gran medida a niños que ya estaban luchando contra los efectos de VIH y SIDA.

¿Cuál es el impacto del VIH y el SIDA en los niños?

El impacto del VIH y el SIDA en los niños se ha agrupado en tres amplias categorías. Estos efectos están estrechamente relacionados con el estado social y económico de una familia y el nivel de la epidemia en el país:

  • pérdida de apoyo social y familiar
  • vergüenza y discriminación
  • impacto físico y económico.

Pérdida de apoyo social y familiar Un niño no sólo pertenece a una familia particular, sino también a una comunidad, familia extendida, cultura y religión. Su educación, salud y autoestima están estrechamente vinculadas a éstas. La pérdida de uno de los padres significa a menudo que estos otros sistemas de apoyo también se pierden. Algunos niños son separados de sus hermanos y hermanas y llevados a otros hogares. Otros se quedan con abuelos que son demasiado viejos para enseñarles habilidades de vida. El impacto emocional es enorme.

Estigma y discriminación Los niños enfrentan a menudo discriminación y son marcados como ‘huérfanos del SIDA’. Cuando la gente sabe que sus padres son VIH-positivos, los niños pueden perder a sus compañeros de juegos y se les niega la oportunidad de asistir a la escuela o la iglesia (debido a que sus padres son ‘inmorales’). A veces se niega la comida a los niños que son VIH-positivos porque la gente supone que va a morirse de todas maneras.

Impacto físico y económico Algunos niños dejan la escuela para cuidar a sus padres enfermos. Después de la muerte de un padre, los niños pueden perder su propiedad a manos de parientes y vecinos ambiciosos. El acceso a otros servicios, como la educación y la atención de salud, se hace difícil y muchos niños tienen que arreglárselas solos.

La reacción

En Uganda, la información y programas de educación han ayudado a mejorar el conocimiento que la gente tiene de las necesidades de los niños. Los comités para apoyar a los huérfanos son una estrategia común para subsistir. Se han desarrollado clubes para los niños de padres VIH-positivos. Se ayuda a los niños a subsistir y entender lo que está pasando. La capacitación sobre habilidades de vida y la terapia ayudan a que los niños enfrenten sus necesidades emocionales.

Las estructuras políticas ayudan a asegurar que se satisfagan las necesidades prácticas de los niños. El gobierno proporciona ahora educación primaria gratuita. Varias ONG introdujeron programas para ayudar a pagar las matrículas. Se proporcionó protección legal para impedir que los niños pierdan su propiedad familiar.

Adelantos recientes

En años recientes se ha visto una importante disminución en la tasa de contagio de VIH en Uganda – particular-mente entre los jóvenes. Se piensa que este éxito se debe principalmente a la buena educación sobre la salud. Se discuten los problemas sexuales abiertamente con los niños. Se les enseña acerca del ABC:

A Abstinencia Retrasar la primera relación sexual
B Buena fe Tener muy pocas parejas sexuales (preferentemente sólo una)
C Condones Usar condones para reducir el contagio de VIH.

Hoy en día, la gente de Uganda es muy abierta en cuanto al VIH y al SIDA. Muchos programas de radio tienen programas de debate para ayudar a concientizar a la gente. Las organizaciones basadas en la fe que en el pasado juzgaban a la gente con VIH y SIDA, ahora proporcionan la mayoría de los servicios de atención en el hogar.

En años recientes, los niños se han beneficiado de muchos cambios en Uganda. Sin embargo, los niños todavía afectados por el VIH y el SIDA necesitan tomar difíciles decisiones. ¡Ellos alcanzan la madurez antes de tiempo!

Desafíos para el futuro

Muchos programas de ONG todavía no prestan suficiente atención a las necesidades emocionales y sociales de los niños. Por ejemplo, los niños realmente necesitan que un adulto provea un substituto para sus padres. Necesitan a alguien con quien hablar sobre sus esperanzas y sueños. Los desafíos son mayores cuando los niños pierden el acceso a la educación.

Los programas de apoyo a los niños (matrículas, apoyo material) a menudo cesan a los 18 años de edad. Sin embargo, muchos de estos jóvenes continúan viviendo una vida difícil con muchos desafíos. Su necesidad de terapia y otras formas de apoyo no pueden detenerse simplemente porque ellos se conviertan en ‘adultos’.

El desafío de este trabajo requiere que todos participemos. Espero que este artículo los ayude a avanzar, en lugar de pensar, ‘Oh no... Uganda de nuevo!’

David Kabiswa es el Director de ACET Uganda. Su dirección es: ACET Uganda, PO Box 9710, Kampala, Uganda.
E-mail:
acet@afsat.com
info@acetug.org

Estudio de caso: Apoyo para los huérfanos

John (12) y James (14) perdieron a sus padres. Cuando su padre se murió sus vidas cambiaron dramáticamente, ya que su padre era la única fuente de ingreso de la familia. La mamá estaba a menudo enferma y tenían que cuidarla. Ella se murió un año después y se quedaron solos. Una organización cristiana descubrió a John y James cuando habían llegado a un estado de desesperación. Su casa estaba en terribles condiciones – el tejado tenía grandes huecos por donde se colaba la lluvia. Estaban recogiendo basura para comer. Por alguna razón no estaban recibiendo mucho apoyo de su comunidad.

La organización ayudó a los niños a salir adelante. James decidió permitir que John continuara su educación. James cocinaría para John y cultivaría su tierra. La ONG movilizó a la iglesia y la comunidad local para repararles la casa. Proporcionó educación básica sobre VIH y SIDA y trabajó para crear un ambiente favorable para los niños.

Estudio de caso: Abuelas

Conocí a Wezi en Lusaka, Zambia. Algunos asistentes sociales me dijeron que ella estaba ayudando a cuidar a aproximadamente 21 huérfanos. Mientras escuchaba la historia, no pude evitar darle gracias a Dios por los abuelos. Los niños tenían entre 2 y 14 años; todos eran primos, ya que eran los hijos de las tres hijas de Wezi. Todos sus padres se habían muerto de SIDA y las madres, las hijas de Wezi, habían vuelto a casa de Wezi.

Las hijas de Wezi no tenían buenos trabajos. Buscaban cualquier cosa que estuviera disponible día a día. Esto incluía lavar ropa, cavar o desherbar huertos. La vida era muy dura. Yo veía la alegría en las caras de los niños y me pregunté si entendían su situación. A medida que compartían sus sueños con el asistente social, cantaban unas canciones. ¡Querían la oportunidad de actuar en televisión! ¡Qué esperanza y qué visión! Las chicas jóvenes me preocupaban particularmente. Habrían muchos ‘lobos’ quienes tratarían de aprovecharse de estas niñas al pedir favores sexuales a cambio de comida. Con la sequía en Zambia y la escasez de trabajos – mi corazón estaba acongojado.