La comunidad de Profam en Lima, Perú, atravesaba un gran problema: la acumulación descontrolada de basura en la avenida principal. Este problema no solo generaba olores desagradables y un ambiente insalubre, sino también tensiones y desacuerdos entre vecinos a causa de esta situación, nadie se sentía responsable, además de un creciente descuido hacia la casa común.
Frente a esta realidad, los jóvenes de la Iglesia Cristo Vida, miembros de la Red Juvenil Latam y adolescentes del programa El Barquito de Manuel impulsaron la iniciativa ‘Rutas Basura Zero – Profam’. Su meta: restaurar la relación entre la comunidad y el entorno que la sostiene, inspirados por la convicción de que la paz no significa únicamente ausencia de conflictos, sino también una vida en armonía con Dios, con el prójimo y con la creación.
Alex Morales, joven de la RED LATAM y el equipo de jóvenes, comenzó conversando con los vecinos para identificar juntos las causas de la problemática. Luego, los jóvenes se acercaron a la municipalidad y a la asociación vecinal, presentando la propuesta y recibiendo una positiva disposición de apoyo por parte de las autoridades locales.
Con carteles que incluían los horarios de recolección de residuos y mensajes reflexivos, ubicados en puntos estratégicos, los jóvenes iniciaron una campaña de sensibilización. Además, invitaron a familias, comercios e iglesias a sumarse. El esfuerzo logró movilizar a 35 voluntarios, quienes, junto al personal de limpieza municipal, realizaron una jornada conjunta de limpieza, concienciación y señalización.
El impacto fue inmediato: la comunidad respondió con gratitud y valoración hacia esta acción que, por primera vez, nació desde una iglesia local con amplia participación comunitaria. Lo que empezó como un esfuerzo puntual se proyecta ahora como el inicio de un movimiento sostenido en favor del cuidado ambiental y la convivencia pacífica.
Los jóvenes quedaron profundamente inspirados por la experiencia. Buscan continuar construyendo puentes de reconciliación entre las personas y la creación, siendo un testimonio vivo de que la fe también se expresa en acciones concretas de cuidado y esperanza.