De: Jóvenes – Paso a Paso 109

Cómo proporcionarles a los jóvenes el apoyo que necesitan para prosperar

En los cuatro evangelios, Jesús aparece realizando un milagro que se conoce usualmente como la alimentación de los cinco mil.

Lean Mateo 14:13-21 y Juan 6:1-15.

Jesús y sus discípulos buscan un lugar tranquilo en el que puedan descansar, pero un gran número de personas los siguen. Cuando Jesús ve a esa multitud se mueve a compasión y sana a los que sufren quebrantos de salud (Mateo 14:14).

Demasiado costoso

Al caer la tarde, los discípulos quieren despedir a la gente para que puedan ir y comprar alimentos en las aldeas de alrededor. Pero Jesús decide probar a sus discípulos (Juan 6:6). Ya sabiendo lo que iba a hacer, él les dice que alimenten a la multitud. ¡Los discípulos se sorprenden! Felipe dice: «¡Se necesitaría más de medio año de salario para comprar el pan que se necesita para que cada uno pruebe un bocado!».

A pesar de todas las cosas maravillosas que ellos ya habían visto que Jesús hacía —incluidos los milagros de sanidad que había hecho durante ese día— los discípulos no podían ver más allá de su problema inmediato. «No podemos hacer eso. Es muy difícil. Demasiado costoso». Ellos habían perdido de vista quién era Jesús y no podían ver que para él nada es imposible (Lucas 1:37).

Todos tenemos un rol que desempeñar en el reino de Dios. Sin importar cuán jóvenes o viejos seamos, podemos bendecir a otros con nuestras palabras y acciones. Ilustración: Wingfinger

Todos tenemos un rol que desempeñar en el reino de Dios. Sin importar cuán jóvenes o viejos seamos, podemos bendecir a otros con nuestras palabras y acciones. Ilustración: Wingfinger

Ofrenda

Luego de una búsqueda entre la multitud, encontraron un chico que estaba dispuesto a darle a Jesús la comida que él llevaba. Pero Andrés tenía tantas dudas como Felipe: «Aquí hay un muchacho con cinco panes de cebada y dos pececillos, pero ¿puede eso alimentar a tantas personas?» (Juan 6:9). Jesús tomó la donación del chico, dio gracias a Dios y la multiplicó. Todos comieron hasta saciarse, e incluso hubo comida de sobra.

El poder de Dios

A veces, las necesidades alrededor nuestro pueden parecer enormes hasta tal punto que, al igual que los discípulos, nos parece que no hay nada que nosotros podamos hacer. Este milagro nos recuerda que, sin importar cuán pequeños e insignificantes nos sintamos, tenemos que desempeñar nuestro rol.

Jesús bien pudo haber puesto alimento en las manos de cada persona en la multitud de manera milagrosa, pero él prefirió involucrar a un chico —y a los discípulos— en su trabajo. Él quiere que participemos y nosotros necesitamos confiar que él nos dará lo que necesitemos para servirle de la mejor manera. Al igual que el chico, debemos entregar lo que podamos dar y confiar en que Dios hará el resto.


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