De: Immunizacion – Paso a Paso 14

Consejos prácticos para implementar programas de inmunización exitosos

por Sandra Michie

Las necesidades

Hace años en Zambia, el pequeño hospital de nuestra misión estaba siempre lleno de pacientes afectados por epidemias. Las peores y más recordadas epidemias fueron las de tos ferina y sarampión. En 1967 por lo menos un niño moría de sarampión en cada pueblo cercano. Muchas veces morían dos o tres y como los pueblos eran pequeños - muchas veces de sólo una familia grande - se pueden imaginar la pena y la desesperación.

En un país donde hay desnutrición, el sarampión a menudo puede ser mortal. Quizás lo peor para nosotros como trabajadores sanitarios, era que no siempre podíamos dar ayuda médica. Sólo podíamos dar asistencia y apoyo a los niños que sufrían. Teníamos que ver cómo morían muchos de ellos. También sufríamos con los padres al ver las terribles consecuencias de esta enfermedad tales como el oído afectado o la ceguera, en los niños que lograban recuperarse.

Las dificultades

En 1968 pudimos abastecernos de la vacuna contra el sarampión. Durante un buen tiempo habían estado disponibles otras vacunas pero no fueron comprendidas ni bien aceptadas por nuestra comunidad aislada en una zona rural de Zambia. Era una zona extensa con una población bastante pequeña que vivía esparcida por los llanos inmensos que se inundaban en la temporada de lluvias. Las familias migraban de temporada en temporada mientras seguían el ciclo anual de provisiones de alimento. Por ejemplo: trabajaban en los campos lejos del hogar, vivían allí hasta que se terminaba ese trabajo; la temporada de inundaciones significaba la cosecha de peces, entonces la gente viajaba a los llanos inundados quizás a muchos kilómetros de allí; otras veces ¡se quedaban en sus hogares!

Para poder registrar a los niños de alguna manera, se tenía que usar el mismo nombre siempre. Esto no es fácil cuando un niño puede tener un primer nombre por parte de cada lado de la familia, más uno que le da la partera y además un nombre occidental - y cada grupo sólo usaba ‘su’ nombre para ese niño. Entonces el apellido o el nombre del padre podría ser él del ‘padre que les dio la vida’ o quizás el nombre del tío, o quizás hasta el nombre de un pariente con quien estaban alojados por un tiempo, o ¿...? Los niños podían escoger sus nombres cuando empezaban a ir a la escuela ¡y luego otra vez en la adolescencia!

El plan de acción

Después de mucha oración y después de pensarlo bastante, preparamos un plan para poder visitar cada hogar en la zona, dentro de una distancia de 50 kilómetros, y así registrar a cada niño menor de 14 años. Esto significó aproximadamente 3,000 niños. Mis colegas y yo logramos nuestro objetivo después de pasar muchos días largos y calurosos, caminando.

Decidimos emplear el nombre más común de la madre y dárselo al niño; para el apellido usamos el nombre del ‘padre que le dio la vida’. Los nombres fueron archivados en orden alfabético. El personal tenía varias dificultades con este sistema de archivo pero funcionaba mejor que archivar por números. El personal médico se volvió experto en encontrar fichas archivadas en lugares equivocados.

Todo este trabajo demoró muchos meses ya que se hacía a la vez que todo nuestro demás trabajo a tiempo completo, pero muchas veces ésta era la parte más fácil de nuestro trabajo. En los años que nos quedaron por delante tuvimos que trabajar duro, enseñar, ser consecuentes, profundizar las amistades y experimentar atrasos y estudiar para mantenernos al día y actualizarnos con los nuevos procedimientos, y más.

Los pasos que usamos

1 Trabajo en equipo El trabajo en equipo es fundamental. El equipo estuvo conformado por personas con base médica y por los líderes de las comunidades. Una persona puede tener visión para una tarea, pero si no puede inspirar a otros a compartir esa visión y a contribuir con sus ideas y habilidades, el proyecto fracasará. A todo nuestro personal se le instó a que ‘notara’ a niños - si por ejemplo veían niños que presentaban problemas de salud como la desnutrición, podrían persuadir a los padres a que trajesen a los niños para atención médica. Esto implicaba a todo el personal, incluyendo al personal de limpieza y los trabajadores externos, que eran buenos en reconocer a las familias que no le daban tanta importancia a la inmunización.

2 Registros Este aspecto se debe planear cuidadosamente para lograr los mejores resultados sin desperdiciar ni tiempo ni energías. Una tarea como tal es dura y no se debe dificultar más el trabajo. Primero buscábamos a todos los niños mediante visitas de casa en casa. También desafiábamos a los líderes de la comunidad a que llegase a ser la zona con el nivel más alto de inmunización. Esta competencia trajo a un gran número de niños que no habían sido registrados la primera vez.

La campaña de registro tuvo como metas...

De esta información se recopilaron registros separados para las zonas locales. Planeamos visitas con una clínica móvil a cada zona. Estos registros reunían a niños de la misma edad y tenían espacios para los detalles necesarios y las vacunaciones.

Fichas de la madre

Cada madre tenía que tener una ficha para cada niño. Ya estaban acostumbrados a que cada adulto tuviera una ficha de registro. Les instamos a que le dieran la misma importancia a la ficha del niño. Cuando se presentaban estas fichas, se podía saber el nombre del niño y los detalles de las vacunas que había recibido en algún otro lugar. Animamos a la madre a usar sus fichas en otras clínicas, como una ficha completa de la salud del niño.

3 Inmunización

Esta fue continua.

Se planearon clínicas móviles de acuerdo a la densidad de la población, y no escogimos demasiadas poblaciones al principio. Cuando una zona se encontraba bastante inmunizada, manteníamos esta misma zona y empezábamos con el trabajo en otra zona al mismo tiempo. Se registraron a todos los niños de todas las zonas desde un principio, para que pudiéramos ubicarlos apenas visitaran la clínica.

Se hacía una consulta diaria a todos los niños del departamento ambulatorio antes de atender a cualquier otro miembro de la familia. Entonces si una madre con niños venía para ser atendida ella misma, se pesaba o inmunizaba, según era necesario, a los niños que venían con ella, antes de atender a sus necesidades. Nuestra meta era pesar a todos los niños por lo menos una vez al mes. Esto se hacía aunque la madre no tuviera la ficha del niño.

Se realizaban clínicas móviles con regularidad en el centro de un pueblo, donde se colgaban la báscula de un árbol y se pedía prestada una mesa para las vacunas. Sea honrado - si dice que se llevará a cabo una clínica en un día determinado, ¡asegúrese de hacerlo! En las pocas ocasiones cuando no pudimos llevar a cabo la clínica, siempre enviamos a un mensajero para pedir disculpas y dar medidas claras para una clínica de reemplazo.

Aunque sólo se lleven a cabo tres ó cuatro visitas al año, es posible inmunizar eficazmente a todos los niños si asisten a cada visita. Al principio es buena idea llevar a cabo visitas más frecuentes. Avise claramente a la gente y hágale recordar una semana antes de la siguiente clínica.

Se puede fomentar competencia entre zonas - por ejemplo en asistencia o índices altos de vacunación.

Refrigeración

Es absolutamente fundamental asegurarse que las vacunas sean viables cuando se apliquen al niño. Si una vacuna no tiene efecto, esto no sólo pone en riesgo la vida del niño sino que también quita la confianza en la vacuna.

Buenos registros

El tiempo que se demoró en llevar los registros detallados valió mucho la pena. Todas las vacunas se registraron en...

Un problema grande fue la pérdida de las fichas de la madre. Nuestro sistema de duplicar estos registros valió la pena a través de los años. Los registros nos permitieron llevar con facilidad una copia de todos los registros a los pueblos y chequear los datos de cualquier niño que estaba viviendo con su ‘abuela’ u otro familiar. A pesar de los problemas que se presentaban con las fichas de la madre, creo que son una parte fundamental del programa, porque la madre toma la responsabilidad por su propio hijo y esto le permite visitar cualquier centro médico usando la misma ficha.

Educación y comunicación

Las buenas relaciones y la buena comunicación con la comunidad son esenciales para que un programa como éste tenga éxito. Tome tiempo para formar buenas relaciones con el personal, los líderes de la comunidad y los padres y abuelos.

Asegúrese de que se alcance a la comunidad entera con la enseñanza sobre la inmunización. Se puede animar a los niños mayores a que ayuden también - por ejemplo usando el método de enseñanza de Niño-a-Niño a través de las escuelas locales. (Vea la página 6 para más información).

Póngase al día con la OMS y las normas nacionales sobre vacunas. Asegúrese de conocer la última información sobre los intervalos máximos de efectividad entre dosis de vacunas, los programas de inmunización y los niveles de inmunización que se necesitan para proteger a la comunidad. Esté preparado y dispuesto a hacer cambios usando la nueva información.

Los resultados

Para 1988 muchas de las madres jóvenes nunca habían visto una epidemia de tos ferina o de sarampión y descuidaron las vacunas hasta que varias epidemias en toda Zambia las asustaron bastante. Niños morían en todo el país pero nuestra ‘zona’ protegida de 2,500 kilómetros cuadrados estaba maravillosamente libre de infección. En esa época habíamos alcanzado, y luego mantenido por 10 años, un índice de 85-90% de inmunización para todos los niños. Algunos niños que no fueron vacunados sufrieron, pero la mayoría no se enfermó - y la asistencia a las clínicas de vacunación creció rápidamente.

¿Valieron la pena todos los esfuerzos? Una madre nos dio la respuesta. Había una fuerte epidemia de sarampión que estaba haciendo estragos en toda Zambia y la madre había caminado 17 kilómetros a la clínica para la primera inyección de DPT para su bebé. Le preguntamos si el sarampión había llegado a su pueblo. Se sorprendió y contestó que no. Cuando le preguntamos por qué, su respuesta fue, ‘¡Porque ustedes han vacunado a nuestros niños!’ ‘¡Claro!’ Qué respuesta tan maravillosa de una mujer que diez años atrás no hubiera visto la necesidad de vacunar a sus niños mientras muchas de las otras madres habrían rehusado traer a sus niños. Entonces el nivel de niños vacunados era lo suficientemente alto como para prevenir la epidemia y ella estaba dispuesta a caminar 17 kilómetros para proteger a su nuevo bebé. ¡Nuestros corazones se llenaron de alabanza!

Sandra Michie trabajó por 25 años en zonas rurales de Zambia con un equipo de trabajo médico misionero, mayormente en la asistencia preventiva sanitaria.

Los buenos registros son una parte vital de cualquier campaña esquistosa. Esta es una de las páginas del Registro de Zona del hospital..

Año 1988      ZONA 9  - Mukelangombe

Nombres

Pueblo

Nacim

Polio

DPT(1-3) Tetanos(4-5) 

Sarampión

Tuberculosis

Niño protegido

visto en el año

 

 

 

1

2

3

4

1

2

3

4

5

 

 

 

 

Kakoma Yowano

Muheto

1-7-88

12/88

2/89

3/89

4/92

12/88

2/89

3/89

4/92

 

4/89

12/88

si

88/89/90/91/92

Alan Kasoka

Kamboyi

1/3/88

6/88

7/88

9/88

 

6/88

7/88

9/88

 

 

1/89

6/88

si

88/89

Kayombo Zwali

Mauili

16/9/88

10/89

12/89

10/90

 

10/89

12/89

10/90

 

 

10/89

10/89

si

89/90

Peter Luneta

Muheto

12/9/88

3/89

10/89

 

 

3/89

10/89

 

 

 

10/89

10/89

 

89

Yowano Kapanji

Muheto

14/4/88

1/90

3/90

6/90

 

1/90

3/90

6/90

 

 

1/90

1/90

si

90

Joy Kamboyi

Amboyi

23/2/88

3/90

 

 

 

3/90

 

 

 

 

3/90

3/90

 

90

 

Sandra Michie worked for 25 years in rural Zambia with mission medical work, mainly involved with preventative health care.

 

Elementos necesarios para una campaña efectiva de inmunización

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