De: Los derechos humanos – Paso a Paso 66

Respetar y defender tanto nuestros derechos como los de los demás

 Paz y Esperanza es una organización cristiana en el Perú que promueve la justicia social defendiendo los derechos humanos de individuos y comunidades que están marginados o no tienen acceso a la justicia.

Paz y Esperanza cree que ya que toda la gente es creada a la imagen de Dios, todos tienen un valor igual. Esto debe defenderse y promoverse. Por consiguiente, todas las personas deben tener iguales derechos, pero a menudo ésta no es una realidad para los que son pobres. El acceso a la justicia a través del sistema legal formal puede ser difícil para las personas pobres por muchas razones:

La pobreza no es la única barrera contra la igualdad. Hay muchos ejemplos de injusticia en nuestra sociedad. A menudo el sistema legal trata en forma diferente a las personas según su condición social o si son hombres o mujeres. La Biblia presenta otra manera de ver la vida. Dios da igual valor y atención a todas las personas: hombres, mujeres y niños de todas las razas y grupos sociales. Esta igualdad y respeto por las diferencias debe ser la base de todas las relaciones sociales.

Los sistemas y la desigualdad

Sin embargo, la gente experimenta el mundo de maneras muy diferentes y a menudo desiguales. La situación de los indígenas del Perú es particularmente difícil ya que sufren constantemente discriminación racial y social de parte del sistema legal y del Estado. Los niños tienen a menudo poco acceso a la justicia legal. No hay suficientes funcionarios capacitados para investigar los crímenes de abuso infantil ni suficientes centros de atención y recursos para ayudar a los niños en riesgo.

La discriminación sexual también puede verse, por ejemplo, en el comportamiento negativo de la policía y las personas dentro del sistema legal hacia las mujeres que se acercan para pedir ayuda. Esta desigualdad de género se refleja a través de toda la sociedad, ya que nuestra cultura generalmente tolera la violencia doméstica. No debemos cerrar los ojos a tal injusticia. Paz y Esperanza proporciona apoyo legal, pastoral y psicológico para las víctimas de la violencia dentro de la familia, particularmente mujeres y niños.

Justicia para todos

El trabajo de Paz y Esperanza está basado en el concepto bíblico de justicia. Entendemos que esto significa hacer que los derechos humanos sean posibles para todos, así como restaurar las buenas relaciones entre Dios, su pueblo y su creación. Creemos que la justicia bíblica exige la defensa de los pobres, ya que están en desventaja y a menudo indefensos en la sociedad. Trabajar por la justicia significa construir una sociedad que afirme los derechos y responsabilidades de todas las personas.

Paz y Esperanza trabaja para ayudar a cambiar las instituciones y los sistemas legales que van contra los derechos humanos. De esta manera espera mejorar la administración de la justicia en el Perú.

Es importante que la justicia se defienda y se promueva nacionalmente a través de la creación o reforma de las leyes. Pero necesitamos ir más allá: las leyes realmente deben respetarse en la práctica o carecen de sentido. Paz y Esperanza también ayuda a educar a las comunidades sobre sus derechos. Las empoderamos para que sean capaces de ponerse en acción para desafiar los sistemas y prácticas injustos en el Estado y cabildear por sus derechos.

En nuestro trabajo de defensoría usamos campañas públicas, educación e investigación. Trabajamos a través de redes, con los medios de comunicación y cabildeando directamente a las autoridades. Educamos a la gente dentro de los sistemas legales y sociales sobre problemas de derechos humanos. Paz y Esperanza también ofrece ayuda legal gratuita a las personas o comunidades que son víctimas de abusos de los derechos humanos, para asegurarse de que tengan representación legal de buena calidad.

Trabajamos para aumentar el acceso a la justicia dentro de las comunidades pobres mediante el aumento de su acceso a la información, cediéndoles una voz en el gobierno local y asegurándonos de que el sistema legal sea responsable y accesible a todos.

Alfonso Wieland es Director Ejecutivo de Paz y Esperanza.
Asociación Paz y Esperanza, Jr. Hermilio Valdizan 681, Jesús María, Lima, Perú
E-mail:
awieland@pazyesperanza.org

Ruth Alvarado es una abogada que ha trabajado en Paz y Esperanza. Ella es Directora de Ágape, un asociado de Tearfund.
E-mail:
ministerioagape@speedy.com.pe


Estudio de caso - La historia de Rosa

En muchas regiones del Perú, los niños nacidos fuera del matrimonio pueden quedarse sin un apellido si el padre niega la paternidad. Después esto provoca serios problemas, causándole dificultades al niño para matricularse en la escuela o tener acceso a los fondos que un padre debe proporcionar legalmente. Además, cuando tales niños llegan a la mayoría de edad no pueden conseguir un carnet de identidad y por consiguiente pueden ser excluidos de los derechos y responsabilidades de ciudadanía.

Una de las personas que Paz y Esperanza ha apoyado es Rosa Ayala. Ella es una madre soltera de 38 años que vive en la región de Alto Mayo en el Perú. Hizo una denuncia contra el padre de su hijo menor para que éste pudiera tener el apellido de su padre. Rosa recibió apoyo legal, espiritual y emocional de Paz y Esperanza. Con la aprobación de Rosa, Paz y Esperanza usó el juicio para concientizar al público sobre este problema a través de los medios de comunicación locales.

Finalmente, Rosa ganó su juicio. Ahora su hijo, Pedro, tiene el apellido y estado legal de su padre. El juicio constituyó un hito legal en la región de Alto Mayo, ya que fue el primero en ganarse sin requerir un examen de ADN. En una entrevista, Rosa dijo: ‘Los abogados que contraté antes no hicieron absolutamente nada. Mi ex-marido habló con ellos y los sobornó. Después de eso se pusieron de su lado. Cuando vine a Paz y Esperanza, me enteré que la gente tenía derechos, pero yo no sabía cómo exigirlos para mí. Fue muy duro para mí exponerme a los medios de comunicación y hablar sobre mi situación y decir cosas relativas a mi vida privada frente a otros. Ahora agradezco a Dios por todo eso.’

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Equipar a personas de todo el mundo que trabajan para acabar con la pobreza y la injusticia