De: Los derechos humanos – Paso a Paso 66

Respetar y defender tanto nuestros derechos como los de los demás

La violencia basada en el género (VBG) es violencia, sexual o de otro tipo, que se debe a las desigualdades de género. Se reconoce como un abuso de los derechos humanos. Las mujeres y niñas son las víctimas principales, ya que la violencia basada en el género está arraigada en la tradicional desigualdad de las relaciones de poder en la sociedad, aunque los niños y hombres también son objeto de violencia sexual. Es particularmente común durante el conflicto armado dónde se usa a menudo deliberadamente como una arma de guerra y en las situaciones posteriores a los conflictos.

La violencia basada en el género es una violación del derecho de una mujer a la igualdad y a que no se le cause daño. Socava los logros de los Objetivos de Desarrollo del Milenio sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Ha habido conflicto entre diferentes grupos armados en la República Democrática del Congo (RDC) durante casi diez años y esto ha dejado profundas cicatrices en la sociedad. Aproximadamente 3,5 millones de personas han muerto como resultado del conflicto, grandes cantidades de personas han sido desplazadas y hay pobreza y desnutrición. El problema de la violación y la violencia sexual es extenso. Esto también ha contribuido a la rápida propagación del VIH. Los efectos de la violencia y el VIH y el SIDA no son simplemente físicos sino también psicológicos y sociales.

La Province de l’Église Anglicane du Congo – PEAC (la Iglesia Anglicana del Congo) tiene ocho diócesis en la RDC. Busca servir a Dios contribuyendo en la lucha contra el VIH y el SIDA e intentando restaurar la esperanza entre las personas que han sufrido tanto a través del conflicto. PEAC entiende que si la iglesia ha de ser una fuente de esperanza en que la gente pueda confiar, debe demostrar el amor de Dios de manera práctica. Por ejemplo, PEAC trabaja con mujeres que han sido violadas. Algunas de las actividades que PEAC organiza incluyen:

Concientización – desarrollar la conciencia de las mujeres sobre los problemas relacionados con la violación, para animar a las mujeres a que denuncien los casos. Muchas mujeres tienen miedo de hablar porque temen el rechazo social y que sus maridos las abandonen. Las niñas jóvenes, a menudo animadas por sus padres, prefieren quedarse calladas porque temen que si se llegara a saber no podrán encontrar un novio. Es importante desarrollar la conciencia entre los hombres y la generación de más edad para castigar a los violadores y no rechazar a las mujeres violadas.

Proporcionar ayuda médica – ayudar a las mujeres a obtener ayuda médica para prevenir las enfermedades sexualmente transmitidas, incluyendo el VIH y el SIDA. Es importante tomar las medicinas antiretrovirales dentro de un plazo de tres días después de la violación para que sean más eficaces. Sin embargo, el miedo al estigma significa que las mujeres vacilan en presentarse. Está también el problema de ayudar a las mujeres de las regiones rurales remotas para que reciban ayuda a tiempo.

Proporcionar oración y orientación – la oración y sesiones de orientación regulares son proporcionadas por orientadoras especializadas. Es importante que las orientadoras sean mujeres, ya que las mujeres que han sido violadas encuentran más fácil compartir sus sentimientos y hablar con otra mujer.

Actividades para generar ingresos – la capacitación práctica en diversas actividades para generar ingresos puede darles a las mujeres un nuevo enfoque y confianza en sí mismas para ayudarles a superar su trauma.

Cómo progresar

PEAC ha encontrado muchas dificultades en este trabajo, particularmente la discriminación social enfrentada por las mujeres que han sido violadas. Los maridos rechazan a menudo a sus esposas, como si fuera su culpa. En un país donde los hombres armados pueden hacer lo que quieren y donde el sistema de justicia es corrupto, nunca se castiga a muchos atacantes por violación. Es importante desarrollar la conciencia sobre los problemas y movilizar a las comunidades para prevenir estos ataques, condenar a los atacantes y cuidar a las mujeres que han sufrido violencia. Las mujeres también necesitan capacitación para defenderse contra la violencia sexual.

A pesar de estos problemas, la mayoría de las mujeres con las que trabajamos encuentran alivio y consuelo en la orientación. Ellas valoran el apoyo y la oportunidad para expresar sus preocupaciones y obtienen paz a la vez que esperan vivir positivamente.

Baliesima Kadukima Alberto es Coordinadora del Programa de Salud, VIH y SIDA de la Iglesia Anglicana del Congo (PEAC), Beni, RDC.


Estudios de caso

Una niña que acudió a nosotros era una estudiante de 18 años que había sido violada por un vecino. Ella sólo se presentó varios meses después, cuando el hombre se murió de SIDA. Desgraciadamente, su análisis de VIH también salió positivo. Cuando llegó pensaba en el suicidio y se sentía sin valor, pero la orientación constante le ha ayudado a recobrar su confianza y esperanza.

Otro caso fue una maestra de 35 años que había sido violada de vuelta a casa del mercado por un grupo de hombres. Debido a su vergüenza y miedo a la discriminación social había decidido dejar su casa y volver a vivir con sus padres, pero después de las sesiones de orientación junto con su marido, han decidido continuar su vida juntos.  


Reducción del riesgo de violencia sexual en las emergencias

Adaptado de Protecting the Future: HIV Prevention, Care and Support Among Displaced and War-Affected Populations, IRC, Kumarian Press, 2003.

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