Muchas de las zonas con niveles altos de violencia también son empobrecidas, como esta comunidad en Tegucigalpa, la capital de Honduras. Foto: Sarah Newnham/Tearfund

De: Paso a Paso 92

Sugerencias sobre cómo analizar y resolver los conflictos facilitando el diálogo y procurando la paz

Foto: Chris Boyd/Tearfund

Foto: Chris Boyd/Tearfund

La violencia adopta muchas formas en situaciones de conflicto. Un aspecto del cual con frecuencia es difícil hablar abiertamente es la violencia sexual. No obstante, en todo el mundo miles de personas, en su mayoría mujeres y menores, pero también hombres y niños, sufren ataques que dejan profundas cicatrices físicas y psicológicas.

La violencia sexual trae consigo lesiones físicas, humillación y trauma psicológico. Desbarata comunidades y familias, y puede dar como resultado embarazos no deseados, discapacidad a largo plazo, enfermedades de transmisión sexual e incluso la muerte.

Las violaciones y otras formas de violencia sexual tienen que ver con un abuso de poder y control sobre personas que son más vulnerables. Es posible que la sociedad culpe a los sobrevivientes de violencia sexual, pero ellos no son responsables. Sin embargo, la mayoría de los sobrevivientes nunca recibe justicia y se enfrenta a retos para acceder a apoyo médico, psicológico y financiero. Puede prevenirse mayor violencia protegiendo a las personas más vulnerables en la sociedad. Las comunidades también pueden dar apoyo a los sobrevivientes mientras ellos intentan acceder a la justicia y al recibir apoyo médico. Los incidentes de violencia sexual pueden ser reportados en estaciones policiales (especialmente si hay una sección encargada de las cuestiones de género) o en agencias de las Naciones Unidas con puntos focales de Violencia por razón de género.

La desigualdad entre los géneros es tanto una causa como una consecuencia de la violencia contra la mujer. Cuando tratamos a otra persona como diferente a nosotros, como el “otro” y como si tuviera menos valor que nosotros, esto puede alimentar el conflicto y la violencia. Pero la Biblia nos enseña que los hombres y las mujeres están hechos a imagen de Dios y Dios les encomendó gobernar conjuntamente su creación (Génesis 1: 27-28). Debemos volver al plan original de Dios y restaurar las relaciones entre los hombres y las mujeres al modo en que Dios originalmente las previó.

Actitudes y acción de la iglesia

El cambio de actitud hacia la violencia sexual toma mucho tiempo, pero la iglesia tiene un papel clave que desempeñar en este proceso. Los estudios bíblicos, los sermones y los materiales para la enseñanza pueden cambiar las actitudes de las personas hacia las víctimas y hacia los autores del hecho. Se necesitan iglesias que cuiden, apoyen y escuchen a las víctimas. Ellas, en asociación con otros, pueden ayudar a proporcionar ayuda médica, psicológica y financiera a los sobrevivientes.

La iglesia también puede hablar abiertamente a todos los niveles, locales y nacionales, para sacar a la luz el problema. Si los líderes de iglesia tienen el valor para hablar sobre la violencia sexual influirán a los que están dentro y fuera de la comunidad cristiana.

Las iglesias no siempre han sido lugares que les han dado la bienvenida a los sobrevivientes de violencia sexual y a veces han reforzado la humillación que con frecuencia sienten las víctimas. Cuando éste sea el caso, será necesario el arrepentimiento y el perdón.

Iniciativas y recursos

Agradecemos a Aneeta Williams, Amanda Marshall y Sarah Reilly.


Estudio de caso

En el este de la República Democrática del Congo la Comunidad bautista en el centro de África [CBCA] se ha tomado muy en serio el tema de la violencia sexual, en especial la que está dirigida a los niños. La iglesia ha movilizado a sus miembros y a los maestros, estudiantes y padres de sus escuelas religiosas para convertirse en jugadores clave en la lucha contra la violencia sexual.

La CBCA organizó un taller de capacitación de cinco días para 40 de los miembros de su personal educativo. Se utilizaron materiales creados por la campaña Tamar sobre la violencia en Sudáfrica para permitir hablar sobre una impactante historia de violación en la Biblia (2 Samuel 13). Esto les permitió a los participantes reflexionar sobre el silenciamiento de las mujeres que han sido violadas, los asuntos culturales relacionados con las violaciones dentro de las comunidades y la dificultad para lograr justicia.

En respuesta, los participantes decidieron que la mayor necesidad era desafiar el entendimiento actual de los miembros de la iglesia con respecto a la violencia sexual. Escribieron una declaración haciendo un llamado a las personas con posiciones de autoridad dentro de la iglesia y del G obierno para hablar abiertamente sobre la violencia sexual y crear políticas para dar respuesta al problema en las escuelas. Unas semanas después del taller las palabras se convirtieron en acción. El Obispo de la CBCA anunció la formación de un grupo de alto nivel para dar respuesta a los asuntos relacionados con la violencia sexual dirigido a las escuelas religiosas. En muchas zonas los maestros se beneficiaron de los talleres y la capacitación sobre destrezas para la vida y educación sobre la violencia sexual.

Adaptado de Silent No More [No más silencio], un informe de Tearfund (2011), disponible para ser descargado desde: www.tearfund.org/tilz/silentnomore

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