Una dieta saludable está directamente ligada a la buena salud. Es de particular importancia para las mujeres embarazadas, los bebés y los niños pequeños. Los bebés y los niños bien nutridos están mucho menos propensos a enfermarse o a las infecciones. Las infecciones comunes como la diarrea duran más y son más severas en los niños desnutridos. Una vez que un niño está enfermo, la pérdida de apetito puede llevarlo a un nivel mayor de desnutrición y a infecciones repetidas que con frecuencia conducen a la muerte. Cerca de dos tercios de todas las muertes de niños pequeños están ligadas a una dieta deficiente. La alimentación saludable es vital para la supervivencia de los niños.


Las personas normalmente pueden proveer alimentos básicos para sus familias. Sin embargo, aunque los alimentos básicos proveen energía, no proveen la cantidad suficiente de alimentos ‘fortificantes’ y ‘protectores’ que se requiere. Las personas con escasos recursos económicos pueden tener dificultades para comprar suficiente carne, pescado, hortalizas y fruta para garantizar una dieta saludable. Sin embargo, existen otras formas de obtener estos tipos de alimento, incluyendo el uso de alimentos tradicionales, hortalizas silvestres, hojas de árbol comestibles, la cría de pollos o conejos, la recolección y preservación de frutas silvestres, y la compra cuidadosa de alimentos en el mercado.


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