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De: Cárcelos y presos – Paso a Paso 104

Consejos prácticos sobre cómo involucrarse en el ministerio de prisiones y la asistencia a los exconvictos

Collins Musona  

Las cárceles zambianas pueden llegar a ser lugares muy insalubres. Entre los problemas existentes, destacamos el hacinamiento, la insuficiente alimentación y las malas condiciones higiénicas. Algunas enfermedades como la tuberculosis y la malaria son comunes. Aproximadamente un 27 por ciento de los presos tienen el VIH, porcentaje que corresponde a más del doble del índice de la población general.

En Confraternidad Carcelaria Zambia (PFZ, por sus siglas en inglés), creemos que la capacitación en salud puede empoderar a quienes están en la cárcel para llevar vidas más sanas. Organizamos una serie de sesiones interactivas de educación en salud con los presos para debatir temas que estén afectando su bienestar.

Clínicas de salud ambulantes

Por medio de un trabajo en conjunto con el Gobierno, organizamos clínicas de salud ambulantes que visitan las cárceles. El personal de salud de estas clínicas es voluntario. Si los presos necesitan tratamientos más complicados, solicitamos una derivación a un centro de salud más grande. 

Animamos a los presos a hacerse la prueba del VIH, y les ofrecemos asesoramiento antes y después de la prueba. A quienes reciben un diagnóstico seropositivo, les brindamos ayuda para acceder al tratamiento. Además, les proporcionamos suplementos nutricionales y controles regulares para saber cómo se encuentran.

Confraternidad Carcelaria Zambia envía clínicas de salud ambulantes a las cárceles. Ilustración: Petra Röhr-Rouendaal, Where there is no artist [Donde no hay artistas] (segunda edición)

Confraternidad Carcelaria Zambia envía clínicas de salud ambulantes a las cárceles. Ilustración: Petra Röhr-Rouendaal, Where there is no artist [Donde no hay artistas] (segunda edición)

Comunicación de los mensajes

PFZ organiza sesiones de educación en salud para enseñar a los presos sobre aspectos relacionados con la higiene, la nutrición y el VIH. Les entregamos folletos informativos sobre el tema en cuestión y nos aseguramos de que estos folletos se traduzcan a los idiomas locales. No obstante, debido a que muchos presos son analfabetos, también recurrimos a las obras de teatro. Contratamos a un grupo de teatro para que presenten los mensajes de salud en las cárceles por medio de canciones, tambores, actuaciones y demostraciones con ilustraciones. 

Recuerdo un buen ejemplo del uso de una obra de teatro para transmitir la importancia de seguir el plan de tratamiento para el VIH. Un actor desempeñó el papel de un preso con VIH a quien recientemente le habían prescrito el tratamiento pertinente. El actor decía cosas como: «Estoy en la cárcel y nunca voy a volver a ver a mi familia; es mejor que me muera aquí y ahora, de modo que no me voy a tomar los medicamentos». Luego, aparece otro actor para apoyar al primer actor, explicándole todas las razones por las que hay que tomar los medicamentos. Las obras de teatro como estas ayudan a las personas a entender y poner en práctica los mensajes de salud.

Apoyo mutuo

Como trabajadores de PFZ, el tiempo que podemos pasar en las cárceles se limita a unas horas al día. Por lo tanto, capacitamos a algunos presos como educadores de pares para que ellos mismos puedan difundir los mensajes de salud entre los demás reclusos. Estos educadores de pares organizan sesiones individuales o en grupo sobre temas como prevención del VIH. A los presos les resulta más fácil plantear sus preocupaciones con franqueza y se sienten más comprendidos cuando se encuentran en grupos de compañeros. Muchos educadores de pares son seropositivos ellos mismos. Cuando los presos ven que ellos cumplen funciones de responsabilidad para PFZ, los ayuda a reducir el prejuicio de vivir con el VIH. 

También capacitamos a ciertos presos para desempeñarse como lo que llamamos «asistentes de tratamiento». Como se ha ilustrado con la obra de teatro que mencionamos más arriba, cuando los presos son diagnosticados con el VIH, con frecuencia se sienten desesperados y no pueden entender el sentido de tomar los medicamentos. Los asistentes de tratamiento son fuente de apoyo para estos reclusos. Los ayudan a darse cuenta de que un día tendrán un futuro fuera de la cárcel, de modo que vale la pena tomar los medicamentos.


Pregunta para el debate


Collins Musona es responsable del Programa de Salud y VIH de Confraternidad Carcelaria Zambia, una organización asociada de Tearfund.
Correo electrónico: kolintocollins@gmail.com

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