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De: Capacitacion – Paso a Paso 22

Los distintos enfoques para la capacitación y la facilitación

Cuando los miembros de un grupo comunitario recién formado, llamado el Proyecto de Gallinas Kyanja, se reunieron en una aldea cerca de Kampala, Uganda, un visitante les mostró un dibujo muy sencillo. ¿Qué está sucediendo aquí?, les preguntó.

El grupo intercambió ideas durante unos momentos. El dibujo de Joe no era una obra de arte pero la respuesta era obvia: había un pollito saliendo de un huevo. Pero parecía que el visitante quería saber algo más. ¿Qué hace que esto suceda?, Joe preguntó otra vez.

Maria contestó, ‘El huevo tiene un embrión vivo. Mientras la gallina incuba el huevo durante tres semanas, el embrión o pollito va creciendo dentro. Una vez que ya es demasiado grande como para estar en el huevo, empieza a abrir la cáscara y sale el pollito.’

Joe estuvo de acuerdo y agregó además que también podemos considerar a las comunidades como un huevo. Cada comunidad y cada persona lleva un gran potencial escondido por dentro. Cada uno de nosotros está creado a la imagen de Dios, con todas las posibilidades y los dones que El provee. Sin embargo, para que las personas y las comunidades puedan crecer y desarrollarse de acuerdo a su potencial, se necesita algo más, un poco como el calor y el cuidado que la gallina provee al huevo.

Hay personas a nuestro alrededor que actúan como una fuente de calor o energía. Estas personas proveen la energía que asiste el proceso de desarrollo. Los podemos llamar trabajadores del desarrollo o animadores. Todo el potencial está dentro de cada una de las personas que constituyen la comunidad. Ninguna persona de afuera puede proveer ese potencial, pues ya lo tienen. Pero aquellos trabajadores del desarrollo comprometidos sí pueden proveer la confianza necesaria para que las comunidades puedan mejorar su situación. Con frecuencia, los mejores trabajadores del desarrollo son los que pertenecen a la comunidad que están sirviendo.

En este número, vamos a mirar más de cerca el trabajo de estas personas. Tradicionalmente se los llamaba extensionistas – pero esto implica que están trayendo de afuera nuevas ideas, consideradas superiores, que deben ser extendidas a otras áreas. En cambio, en este número, usaremos la palabra animadores: personas que proveen aliento, apoyo y una nueva vida a sus comunidades. Estas personas toman tiempo para ver el potencial de sus comunidades y comprender sus costumbres; además comparten ideas y conocimientos apropiados. Claro está, que en realidad no importa cómo las llamamos: lo que sí importa es su actitud hacia las comunidades con las cuales trabajan.

por Isabel Carter

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