De: Manejo de conflictos – Paso a Paso 36

Ideas para ayudar a resolver los conflictos con las comunidades y entre ellas

por Ian Wallace.

Los sucesos de Ruanda en 1994 tuvieron impacto en todo el mundo. En Tearfund, nos hicieron pensar largo y duro acerca de nuestra respuesta tanto a las necesidades de lo sobrevivientes del genocidio como a la reconstrucción de la confianza social que había sido destruida.

Raíces profundas

Contrariamente a lo que creen muchos extranjeros, éste no es simplemente un conflicto étnico. Las dos principales agrupaciones étnicas (los hutus y los tutsies) comparten el idioma, la cultura e historia, además de casarse entre ellos. Las raíces del complejo conflicto están muy profundas en la historia de Ruanda e incluyen los excesos del colonialismo, pugnas de poder, doctrinas superficiales en la iglesia, injusticias no resueltas y creencias falsas en relación con las diferencias raciales. En los años previos al genocidio, Tearfund había trabajado estrechamente con la iglesia en ayuda de los pobres. Sin embargo, muy pronto se hizo claro que la mayoría de nuestros socios tradicionales habían sido afectados gravemente por el conflicto y eran incapaces de responder a las necesidades existentes.

A medida que estudiábamos lo que había sucedido, se hizo más claro que era esencial una comprensión precisa del problema para ayudar al pueblo de Ruanda a escapar del ciclo de conflicto que lo ha atormentado por años. Varias cosas parecieron significativas:

Cimentar la confianza

La dificultad estaba en que para que la gente trabaje en conjunto se necesita que haya confianza social entre ellos. Pero la consecuencia más dañina de la guerra fue que había estimulado el odio, el resentimiento y la desconfianza entre la gente común. Aceptamos que cualquier respuesta de parte de Tearfund tenía que estimular la reconstrucción de la confianza social como prioridad. Las verdaderas necesidades no eran económicas, sino de restaurar las relaciones, mirando al dolor en el corazón de la gente al igual que a sus cuerpos.

Contratamos a un matrimonio, Dick y Judy, para que visiten Ruanda por 15 ó 20 días cada dos meses. Era una pareja que había experimentado la tragedia en sus propias vidas y que era capaz de ganarse la confianza de los ruandanos con los que trabajaban. Sus instrucciones eran de pasar un tiempo escuchando a la gente de Ruanda e identificar a los ruandanos que Dios parecía estar usando para traer alivio y trabajar con ellos. Su papel sería el de amigos y facilitadores. El hecho de que estuvieran siempre de visita evitó que adoptaran el rol de líderes. También tuvieron cuidado de no apresurar a la gente a que encontraran resultados a corto plazo, sin que adoptaran un punto de vista a largo plazo.

Una organización excepcional

Rápidamente identificaron que una organización local llamada MOUCECORE tenía un papel importante y formaron una estrecha relación de trabajo con Michel, el director. MOUCECORE se transformó en uno de los elementos más importantes de nuestro trabajo en Ruanda. Es una organización excepcional por varias razones:

Viajaron juntos por el país, cuestionando la manera en que la gente veía a sus vecinos. Dick y Judy los apoyaron en este trabajo.

El mensaje básico de Michel hizo que la gente pensara en forma más profunda acerca de lo que significaba ser un cristiano en Ruanda. Se concentró particularmente en la idea de que una nueva identidad en Cristo es más importante que la identidad étnica (2 Corintios 5:17). En ésto, Michel estaba poniendo el dedo en la llaga de uno de los problemas claves, ya que la amenaza a la identidad étnica era una de las causas del conflicto. Una vez que la gente comenzó a comprender que su identidad no estaba únicamente amarrada a su origen étnico, Michel los cuestionaba para que determinaran qué efecto tendría esto en sus vidas cotidianas y para que vivieran su nuevo entendimiento de manera práctica. También dejó bien en claro que la falta de apoyo de otros nunca debería ser un pretexto para no hacer lo que se cree correcto. El resultado de este ‘entrenamiento’ fue que pequeños grupos de gente a nivel de aldea comenzaron a tomar la iniciativa para corregir lo que estaba mal. Hubo ejemplos de construcción de casas para los que habían quedado inválidos, de arreglo de jardines para las viudas, de gente que cocinaba comidas y las llevaba al hospital para alimentar a los que se habían quedado sin familia.

Apoyo a las iniciativas locales

A medida que se levantaban más iniciativas de este tipo, los grupos se beneficiaron de pequeñas becas para comprar las herramientas y equipo básicos que necesitaban. MOUCECORE contrató a un asesor de desarrollo para ayudar a los grupos a planificar cómo utilizar el dinero en forma más efectiva.

MOUCECORE administró las becas mediante un comité local de dirigentes de confianza de la iglesia. La subvención máxima fue de US $300 en el subentendido que si ayudaba a establecer una actividad que generase ingresos, el grupo debía ‘pagar el crédito’ ayudando a alguien más con necesidades similares. Se depositó una gran confianza en estos nuevos grupos y en muchos casos se respetó esta confianza. Una agrupación de jóvenes vio que los inválidos del vecindario estaban pasando por un período muy difícil, por lo que les enseñaron a fabricar muebles para vender en la feria de la comunidad. Gradualmente, tanto la confianza como la actividad comenzaron a crecer.

Después de un conflicto como este la gente encuentra casi imposible hablar de su dolor y de sus sentimientos. Sin embargo, en un programa organizado por African Revival Ministries se puso énfasis en el trabajo en conjunto para corregir lo que estaba mal. En la medida que la gente trabajaba en conjunto, descubrieron que sus ‘enemigos’ había sufrido de manera similar a ellos y sentían el mismo dolor. Esto proporcionó la base para comenzar a discutir el dolor en el corazón de la gente, discusión que gradualmente derribó el profundo sentimiento de desconfianza que había existido. Más adelante, el grupo preparó la tierra y sembró los jardines de los que todavía permanecían en un campo de refugiados cercano como una forma de demostrar que no había peligro para regresar a casa.

El impacto de las iniciativas de ‘reconciliación’ es difícil de medir. La cuestión crítica es si ha habido un cambio de actitud permanente hacia la gente que anteriormente se había visto como el enemigo. Un signo evidente de reconciliación es cuando alguien permite que su modo de vida se vincule estrechamente con el de su enemigo tradicional. Esto es lo que hemos visto con Encontrar una nueva identidad en Cristo es más importante que la identidad étnica. las nuevas agrupaciones establecidas por MOUCECORE.

Las lecciones aprendidas...

Ian Wallace es el Líder del Grupo de Servicios Internacionales de Tearfund con experiencia en desarrollo comunitario en Africa Occidental y en el manejo de la respuesta de Tearfund al conflicto en Africa Central.

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