De: Alfabetización – Paso a Paso 62

Artículos prácticos sobre cómo fomentar la alfabetización de los niños, las niñas y las personas adultas

por Kuki Rokhum.

Foto: Jim Loring/Tearfund

Foto: Jim Loring/Tearfund

No le preguntamos ni siquiera su nombre – estábamos demasiado ocupados escuchándola hablar con entusiasmo sobre la diferencia que las clases de alfabetización habían introducido en su vida. Yo no podía dejar de sonreír cuando la escuchaba. Era simplemente una mujer común de la tribu de Korku en una región remota de la India. Como alguien que se había pasado la vida poniendo el pulgar en los documentos que necesitaban su firma, estaba muy orgullosa de sus nuevas habilidades de alfabetización. Ahora puede firmar su nombre y nunca necesita preguntar el número del autobús cuando va al pueblo el día de la feria. Nos contó lo segura de sí misma que esto la había hecho.

Ella es una de tantos que asisten a las clases de alfabetización de adultos operadas por EFICOR. La gente de la tribu Korku vive en pueblos aislados en los bosques de Maharashtra en la India occidental. En su mayoría son jornaleros pobres o agricultores de subsistencia. Allí la alfabetización no se considera una prioridad, particularmente para las mujeres. Sin embargo, estas clases de alfabetización están transformando poco a poco la vida de la gente.

Jasaiah Akhande tiene 21 años y vive en el pueblo de Panchdongri. Como muchas jóvenes de las familias pobres de Korku, no tenía educación. Su vida cambió cuando EFICOR empezó con las clases de alfabetización de adultos en su pueblo en 2001, después de concientizarlos sobre los beneficios de saber leer. Se matriculó aunque sus padres pensaban que era una pérdida de tiempo. Jasaiah estaba determinada a aprender y asistía a las clases regularmente. Completó el curso de nueve meses y consiguió buenas notas en el examen final. Sus habilidades de aprendizaje y su determinación sorprendieron incluso al capacitador. Ahora podía leer, escribir y efectuar cálculos aritméticos simples.

Inspirada por esto, se matriculó en una escuela secundaria lejos de su pueblo. Ni la falta de aprobación de sus padres ni su pobreza le impidieron seguir su sueño. Pidió un préstamo a un grupo de ahorro de su pueblo que estuvo dispuesto a invertir en ella, al ver su entusiasmo, confianza y determinación. Estudió con gran esfuerzo y obtuvo el quinto lugar en su clase en el examen de fin de año.

Mientras estuvo en la escuela tomó también lecciones de sastrería y está ahora iniciando su propio negocio de sastrería. Las habilidades de alfabetización de Jasaiah y su educación le han dado una gran confianza. Ahora puede llevar las cuentas y evitar que la estafen.

Aprendiendo a todas las edades

El firmar su propio nombre, reconocer el número de un autobús, manejar dinero y llevar cuentas simples – estas son todas tareas bastante fáciles para las personas que tuvieron la oportunidad de estudiar de niños. Para las mujeres como Jasaiah y Nausiben (ver el estudio de caso anterior), estas habilidades les han permitido liberarse de la frustración y explotación que a menudo son el resultado de la falta de alfabetización. Muchas mujeres como ellas posteriormente dirigen grupos de autoayuda en los que ellas mismas toman las actas y llevan las cuentas.

Su entusiasmo es evidencia del impacto que la alfabetización ha tenido en sus vidas.

Kuki (Lalbiakhlui) Rokhum es una asociada de Interserve que trabaja con EFICOR como Coordinadora de Relaciones con los Donantes. Su dirección es: EFICOR, 308 Mahatta Tower, B Block Comunity Centre, Janakpuri, Nueva Delhi – 110 058 India.
E-mail:
eficorhq@vsnl.com
Sitio web:
www.eficor.org

Estudio de caso: Alfabetización y confianza

Nausiben Gansibhai es una madre de cinco niños que vive en Halmudi, Gujarat. Su hijo mayor opera una pequeña tienda. Cuando él no está, Nausiben cuida de la tienda. Sin embargo, tenía dificultades con las transacciones de dinero y no podía viajar sola para conseguir suministros; esto la frustraba mucho. Se inscribió con entusiasmo en las clases de alfabetización de EFICOR, a pesar de que otros se burlaban de ella. 

Nausiben es ahora una persona cambiada. Dice, ‘me siento muy bien, ahora puedo hacer las cosas sola. Puedo leer, escribir, llevar las cuentas y operar la tienda sin mucha dificultad. Doy sinceras gracias a Dios por esta oportunidad.’

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