Foto: Esther Harder

De: Compartiendo ideas – Paso a Paso 75

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 A menudo suceden accidentes dentro y alrededor de la escuela. La curiosidad innata de los niños los expone a situaciones de riesgo, que no siempre pueden anticipar los adultos que están a cargo. A menudo, es únicamente después de ocurrir un accidente cuando el maestro se da cuenta del peligro que representa en el aula una silla que se encuentra muy cerca de una ventana o muebles con esquinas puntiagudas. La mayoría de los maestros no recibe capacitación específica en “primeros auxilios”, de modo que al enfrentarse a una crisis no sabe cómo responder.

¿Cómo se cuida de un niño que se enferma en el aula? O, ¿qué se hace si se es testigo de un accidente en la entrada de la escuela? Si alguien tiene una quemadura, ¿puede colocarse algo sobre la misma? Debido a la falta de información, es común que los maestros tomen acciones no adecuadas cuando cuidan de niños que se han lesionado en la escuela. Este problema empeora cuando no hay un servicio de emergencia eficiente.

En julio de 2007 un grupo de voluntarios de varias iglesias bautistas de São Paulo, Brasil, viajó a Paraguay para apoyar el trabajo de PEPE (Programa de Educación Preescolar). Este es un programa que busca ayudar a niños menos favorecidos a tener acceso a educación preescolar de alta calidad. También ofrece apoyo a las familias por medio de las iglesias locales. Los maestros son voluntarios escogidos por su propia iglesia que reciben capacitación específica para enseñar a niños entre los cuatro y seis años de edad.

En Paraguay no hay un servicio de emergencia médica estructurado ni adecuadamente equipado. Los médicos de la zona reciben una buena capacitación académica pero no hay suficiente inversión en el sistema de salud por parte del gobierno. Por tanto, los médicos reciben bajos salarios y hay pocos recursos disponibles.

Por dichas razones, desarrollamos un curso de capacitación específico para los maestros voluntarios que les permite ofrecer primeros auxilios en respuesta a accidentes comunes que ocurren en el entorno escolar. Utilizamos la dramatización para practicar técnicas que protegen la vida como la resucitación boca a boca para alguien que ha dejado de respirar. Dramatizamos las situaciones con Ritinha, una simple muñeca, y aclaramos cualquier duda usando material escrito e ilustrado. Cada participante tuvo la oportunidad de llevar a cabo las técnicas reales con la muñeca de modo que la capacitación no fuera solamente teórica, sino práctica en su mayor parte. Los maestros también compartieron algunas de sus propias experiencias, y pudieron aprender unos de otros, pues los accidentes son comunes en su trabajo cotidiano.

La iniciativa tuvo tanto éxito que al regresar a Brasil fuimos invitados por una escuela del gobierno en São Paulo a llevar a cabo la misma capacitación con sus maestros. Con el apoyo de la iglesia local iniciamos un proyecto de capacitación en ese distrito. Una vez más, Ritinha la muñeca fue de mucha utilidad para enseñar técnicas básicas de reanimación.

Este experimento dejó claro que no siempre es necesario hacer una enorme inversión para mejorar la salud de la comunidad. Los maestros aprendieron qué hacer – y qué no hacer – en situaciones de emergencia. Con esta información básica y estas técnicas simples pero valiosas se salvan vidas. No hubo una enorme inversión de recursos, solamente Ritinha la muñeca, que no cobró un centavo.

Enfermera Cíntia F Rojo
Iglesia Bautista Praça da Árvore

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