La lucha de las iglesias contra la violencia en Honduras y Guatemala

Por Marcela Guzmán

Recientemente el vídeo de un hombre luchando por encender su moto y huir se volvió viral en las redes sociales en Honduras.

Jóvenes que viven en las calles de Tegucigalpa, la capital de Honduras. Según las encuestas, los hondureños tienen poca confianza en las instituciones del gobierno. Foto: Wayne Johnson/World Relief Canada
Jóvenes que viven en las calles de Tegucigalpa, la capital de Honduras. Según las encuestas, los hondureños tienen poca confianza en las instituciones del gobierno. Foto: Wayne Johnson/World Relief Canada

Se trataba del video sobre un asalto en las calles de Tegucigalpa y llegó a difundirse tanto que llegó inclusive a medios británicos. El que este tipo de historias llegaran tan lejos me causó una mezcla de sorpresa y decepción. Desafortunadamente, es esto lo que muchas personas de otros países conocen sobre Honduras, cuyo número de asesinatos es uno de los más altos del mundo. 

La realidad es que hay mucha violencia en Honduras: desde violencia estructural que reproduce la miseria, hasta abuso sexual, crimen organizado, violencia judicial y corrupción, que impiden el acceso a la justicia. Es violencia diaria. 

Ante este contexto de tinieblas qué rol juegan las iglesias? Un sondeo de opinión del 2016, elaborado por los jesuitas en Honduras, sobre la situación de país, refleja que la iglesia evangélica en el país genera un nivel de confianza en la población de un 61.7%; la iglesia católica, por su parte, genera un nivel de confianza de 57.2%. Los hondureños no creen en las instituciones del gobierno, ni en los partidos políticos, ni en los órganos de seguridad como la policía, pero aún creen en las iglesias. Tanto es así que algunos estudios afirman que el número de adeptos a la iglesia evangélica está creciendo. 

En qué y cómo se refleja este crecimiento numérico y este nivel de confianza? Investigación más profunda es necesaria para responder esas inquietudes. Sin embargo se percibe que el incremento es mayor en expresiones de la Teología de la Prosperidad, lo cual responde también a la necesidad de esperanza ante una situación económica difícil en una sociedad llena de pobreza y desigualdad. Esta sociedad indiferente ante el sufrimiento de los pobres, a los que es preferible marginar, se convierte en 'caldo de cultivo' para la delincuencia. Es así que este círculo vicioso se perpetúa. Qué están haciendo los y las cristianas ante esto? Para William Quiñonez, pastor Guatemalteco de la ciudad de Guatemala, la única forma de responder ante esta realidad es ‘encarnarse en (las personas) más vulnerables’. 

‘Encarnarse en ellos y ellas’, según lo explicó William en una charla que compartió en Mayo de este año a pastores y líderes eclesiales de ciudad de Guatemala y Honduras, significa ‘meterse en el lodo y la suciedad para encarnar el amor de Dios’. Ejemplos de esto los vemos a diario con el pastor Mario Cantor de Tegucigalpa, que trabaja en La Cantera – un barrio con un alto nivel de pobreza, de violencia intrafamiliar y de consumo y venta de drogas por integrantes de maras- en donde la iglesia que él pastorea desarrolla un programa ‘Sembradores de Paz’, que busca prevenir que jóvenes integren pandillas a través de actividades de recreación, la lectura y expresiones artísticas. Otro ejemplo de esta encarnación es Jomara Pineda, una activa mujer de Guatemala que trabaja en un mercado llamado La Terminal (el más grande de ciudad Guatemala) apoyando a muchachas y familias para prevenir la trata y promoviendo la alfabetización de adultos; Jomara jugó un papel muy importante en el acompañamiento, consuelo a familias y acompañamiento en procesos de denuncia en el reciente incendio de un hogar de niñas en Guatemala en donde fallecieron más de 40 niñas quemadas. 

‘Encarnarse en ellos y ellas’ significa trabajar, escuchar y acompañar a los mareros en las cárceles, el cual es uno de los ministerios de la Iglesia de William, que se desarrolla en medio de los riesgos que esto implica. Encarnarse en los pobres, los huérfanos y las viudas significa unirse como iglesias o ministerios para compartir experiencias, frustraciones, logros, escucharse, animarse y acompañarse; al fin y al cabo, las diferencias en cuanto a la situación de violencia entre Honduras y Guatemala no son abismales. 

‘Encarnarse’ significa que instituciones cristianas de desarrollo como Tearfund, Mundo Renovado, Comité Central Menonita y Unión Bíblica se dispongan a salir de su zona de confort y decidan unir esfuerzos para apoyar a estas iglesias y ministerios en la prevención de violencia. Fruto de esta unión, en Mayo, se llevó a cabo un encuentro entre líderes y pastores de iglesias en las ciudades ya mencionadas para promover un trabajo en conjunto y en red para prevenir y combatir la violencia. Cada región conformó su grupo núcleo y definió a facilitadores con el fin de compartir experiencias y trabajar en las distintas formas de violencia que algunos ya están haciendo en sus diferentes ministerios. 

Tearfund Centroamérica quiere promover e inspirar estas redes y espacios para prevenir y reducir estos niveles de violencia. Por favor acompáñenos con sus oraciones para el desarrollo más efectivo de esta iniciativa, así como por los recursos económicos y humanos para llevarla a cabo y sobre todo por disposición de más iglesias para sumarse. 

La respuesta de la sociedad ante la violencia es la indiferencia; la respuesta del Estado es la represión. Cuál será la respuesta de la Iglesia? Nuestra única respuesta debe ser la encarnación en el evangelio de Jesucristo. 

Marcela Guzmán es oficial de proyectos de Tearfund en Centroamérica