Un Programa Social de Silvicultura

por Nick Brown.

En un número anterior de Paso a Paso (No.5 de Diciembre de 1990) el Dr Julian Evans introdujo la idea de un compromiso comunitario en la silvicultura. La mayoría de la agencias y los gobiernos involucrados en silvicultura en los países más pobres, ahora reconocen que los programas de silvicultura solamente pueden tener éxito real a largo plazo, si involucran la comunidad. Deben tener en cuenta las necesidades y esperanzas de la gente del lugar que depende de la tierra que los rodea para su supervivencia. Si la comunidad local se ignora, ellos nunca sentirán que la selva les pertenece. Cualquier intento de replantar bosques o de manejarlos a largo plazo, probablemente fracasará al final.

Es fácil decir que las necesidades y los sentimientos de la gente local deben tenerse en cuenta. Sin embargo, no es siempre fácil entender estas necesidades e identificar a la gente más necesitada. A menudo pasa que mientras algunas personas en una comunidad piensan una cosa - otras pueden no estar de acuerdo. Una línea de acción que puede beneficiar a un cultivador puede ser desastrosa para otro. Algunas veces es imposible diseñar un proyecto donde los beneficios sean compartidos igualmente. Para ilustrar estos problemas me gustaría examinar el programa de silvicultura en Ratnapura, Sri Lanka.

El primer intento

Deforestación (terminación de bosques) es un problema serio en Sri Lanka, particularmente en las áreas elevadas donde lluvias fuertes pueden erosionar la preciosa capa superficial del suelo a una rapidez alarmante una vez que el bosque se ha cortado. La deforestación ha sido causada principalmente por los aldeanos que cortan y queman los  bosques pertenecientes al gobierno para dar cabida a los cultivos anuales tales como arvejas o guisantes y cebolla roja, o té y canela en las zonas más húmedas. Los primeros intentos de reforestación de ciertas áreas del distrito de Ratnapura no consideraron los puntos de vista o las necesidades de los aldeanos - ellos fueron simplemente excluidos de la tierra. Los bosques se replantaron por el departamento forestal del gobierno. El resultado fue que muchas plantaciones fracasaron a los pocos años debido a que los aldeanos quemaron los árboles para recomenzar la producción de alimentos.

El segundo intento

Patrocinado por el gobierno holandés, después de un tiempo comenzaron un programa de ‘reforestación de la aldea’. Antes de plantar se sostuvieron una series de reuniones en la aldea. Los problemas de la erosión del suelo y la escasez de agua fueron discutidos con los aldeanos; sus puntos de vista y sus preocupaciones también se escucharon. Finalmente un proyecto se aprobó conjuntamente. A los aldeanos se les pagó por cultivar y plantar árboles en nombre del programa de forestación. Esto tuvo más éxito que los proyectos anteriores pero aún así sufrió por daños de incendios y por la falta de interés de los aldeanos de cuidar los árboles luego de plantarlos.

Se hizo aparente que había un número de razones para que esto sucediera. Aunque los bosques nuevos se plantaron por gente local, ellos no tenían todavía derecho a recoger leña, comida u otros productos del bosque. Ellos aún no sentían que el bosque les pertenecía.

El tercer intento

¿Cómo esta dificultad se podría superar? Se llegó a un acuerdo: alguna tierra se daría en arriendo a los cultivadores para sembrar cultivos entre los árboles (la agroforestación). La erosión del suelo se reduciría a medida que los cultivadores construirían terrazas para los cultivos. En teoría éste fue un buen sistema. Sin embargo, en práctica, fue casi imposible que los arriendos fueran distribuidos justamente. Cuando se citó a una reunión en la aldea, los que tuvieron la voz fueron los más poderosos de la aldea - los que poseían buena tierra y, tal vez, un almacén. Los cultivadores pobres, que habían recientemente emigrado a la aldea y que no poseían ninguna tierra, a menudo ni siquiera asistían a las reuniones. Sin embargo, casi siempre éstos eran los responsables de la deforestación en tierras inclinadas y pendientes. La buena tierra ya pertenecía a residentes antiguos de la aldea.

Otras ideas

La agroforestación no se podía recomendar en tierra empinada (con inclinaciones de más de un 40%) por el riesgo de erosión del suelo. Esta tierra se debería replantar como bosque solamente. Tal vez esta tierra se podría dar en arriendo a la comunidad de la aldea en su totalidad, así toda la aldea se podría beneficiar. Pero el sentido de comunidad en las aldeas no es lo suficientemente fuerte para este trabajo. Todos se llevarían demasiada madera para ellos mismos y el bosque se destruiría rápidamente.

Otra idea fue la de arrendar pequeñas parcelas de la tierra aforestada, pero hubo problemas similares al seleccionar equitativamente a los cultivadores.

Otra preocupación fue que las mujeres tenían muy poca participación en las discusiones de la aldea. Ellas raramente se presentaron a solicitar arrendamientos, aunque es común entre as mujeres de Sri Lanka de controlar sus propias empresas. Esto significó, por ejemplo, que las especies de árboles escogidas por los aldeanos tendían a ser árboles más apropiados para construcción - el trabajo tradicional del hombre - y no los que proporcionan frutas y abundante leña - el trabajo tradicional de las mujeres. El trabajo remunerado como el cuidado de semilleros de árboles, se daba por lo general a los hombres.

Se acordó que el 50% del trabajo de semilleros de árboles se debería dar a las mujeres. Porque también había una gran necesidad de capacitar en cómo hacer semilleros y en técnicas de plantación, dos de los aldeanos de cada aldea que se unieran al programa recibirían capacitación. Uno de ellos siempre sería una mujer.

El programa hoy en día

El programa social de silvicultura ha estado en acción por siete años. Ha tenido un buen nivel proporción de éxito en replantación de bosques en tierras empinadas inclinadas. Sin embargo, se ha tenido que pensar nuevamente sobre los métodos y tomar tiempo para escuchar a los aldeanos. Al final, el éxito sólo se puede medir a largo plazo - ¿habrá bosques en los años venideros?

El asunto más importante para cualquiera relacionado con programas de silvicultura en otros países, es entender que cada sociedad, cultura y aldea es diferente. Una sola técnica no va a funcionar en todas partes, y se requiere mucho tiempo y trabajo arduo para decidir el método apropiado. Al final, probablemente tendremos más éxito si vemos la deforestación como un problema social y no como uno físico. De ahí el nombre de: ‘silvicultura social’.

Nick Brown es un ingeniero de silvicultura que pasó dos años como voluntario con VSO, trabajando en el programa de silvicultura social en Ratnapura, Sri Lanka.