Editorial

La atención de salud de buena calidad y accesible es algo que todos necesitamos. Sin ella, muchos de nosotros seríamos incapaces de recuperarnos de las enfermedades graves, las infecciones o las heridas. En un mundo ideal, todos deberían tener acceso a una atención de salud primaria que sea de buena calidad y al alcance del bolsillo. Ningún gobierno debiera arrogarse lo contrario. Sin embargo, la realidad es a menudo muy distinta…

Recuerdo claramente una discusión sobre la atención de salud con un grupo de ancianos de una aldea en la parroquia de Barr, en el norte de Uganda. Me contaron acerca de los elevados precios de la atención de salud de los últimos años, del cierre de policlínicos, del costo del transporte a Lira y de los enormes precios que se debían pagar por los tratamientos y medicamentos. Una señora se dirigió a mí con lágrimas en los ojos, pensando en amigos que habían sufrido y que estaban muertos, y dijo: ‘Ahora no tenemos servicios de salud. Cuando nuestra gente se enferma, no nos queda sino rezar por ellos. Por favor, cuéntele a los demás nuestro sufrimiento.’

Este número examina ideas sobre cómo hacer que los servicios de salud lleguen a ser sostenibles. Muchos gobiernos continúan efectuando cortes en el financiamiento de los servicios de salud, a menudo a causa de los enormes intereses que pagan por su deuda externa. Esto significa que la atención de salud a nivel local debe cada vez más obtener su financiamiento de la gente de la localidad, quienes tiene a menudo ingresos muy bajos. En tal situación de desesperación, la necesidad de compartir buenas ideas que hayan resultado en una región se hace cada vez más importante. Tanto expertos de la salud como lectores de muchos países han contribuido con excelentes ideas para este número.

Sin embargo, la salud no es solamente la no existencia de enfermedades. Tiene que ver con el bienestar en todos los aspectos de la vida. Los mejoramientos en saneamiento, suministro de agua, nutrición y vivienda se reflejarán en una mejor salud en la comunidad. Tales mejoramientos sólo pueden conseguirse ayudando a la gente a identificar sus propias prioridades y tomar sus propias medidas para enfrentar la pobreza.

Los estudios de caso que aparecen en este número reflejan todos la necesidad de permitir que la gente establezca primero sus propias prioridades en cuanto a la salud. Varios de estos estudios provienen de la República Democrática del Congo donde los últimos años han presenciado enormes conflictos, incluyendo la guerra civil, el derrocamiento del jefe de estado anterior, Mobutu, y grandes desplazamientos de refugiados. Prácticamente sin financiamiento estatal para atención de salud, todo sistema de salud que funcione es digno de considerable interés.

La atención de salud es algo que todos necesitamos. Trabajemos en conjunto para mejorar la situación de nuestra propia localidad.

Isabel Carter