Cómo reducir el riesgo de violencia doméstica 

por Chester Thomas

Foto: Proyecto Aldea Global
Foto: Proyecto Aldea Global
No es sino hasta ahora que los casos de violencia doméstica en Honduras están siendo investigados, a pesar de la aprobación de leyes en 1998. Esto es el resultado de que las mujeres han defendido sus derechos y han exigido justicia para aquellas que han sido maltratadas. Los gobiernos locales también están empezando a proporcionar servicios para las mujeres que han sido maltratadas. El Proyecto Aldea Global (PAG) está ayudando a mejorar la situación.

La situación actual

En los pueblos hay unos cuantos servicios jurídicos y de orientación disponibles para las víctimas de violencia doméstica, pero en las zonas rurales esa asistencia es limitada. Las mujeres de las zonas rurales que han sido maltratadas tienen tres opciones:

  • Pagarle a un abogado para buscar justicia. Esto raras veces sucede, pues los abogados son muy costosos.
  • Hacer un costoso viaje al pueblo para buscar ayuda en una de las concurridas oficinas gubernamentales.
  • Buscar ayuda en una organización sin fines de lucro local. No obstante, la mayoría de estas organizaciones no ofrece este tipo de ayuda en respuesta a la violencia domestica. Además, a menudo los miembros del personal opinan que el maltrato y el acoso son culpa de la víctima.

Respuesta del PAG

La violencia doméstica continúa en aumento. Entre los años 2003 y 2008 se documen taron más de 84,000 casos, sin embargo, sólo el 20 por ciento fue investigado y resuelto. Debido a limitaciones financieras y de personal, el PAG únicamente puede revisar unos 800 casos por año. Esto ha animado al PAG a trabajar junto con las iglesias y organizaciones locales para ayudarlas a reducir la violencia doméstica.

El PAG y sus redes de voluntarios están dando respuesta a cuatro problemas principales:

  • La falta de capacidad de las organizaciones de la sociedad civil locales, como las iglesias, las universidades y los comisionados municipales, para dar respuesta a las víctimas de violencia doméstica, a pesar de que estén dispuestas a ayudar.
  • La mala coordinación de las acciones tomadas a favor de los derechos de la mujer con los funcionarios, como la policía y los tribunales locales. Esto hace que sean ineficientes o incompetentes.
  • El hecho de que las mujeres tengan poca o ninguna representación política local para sus derechos. No son bien acogidas para participar en los grupos de acción comunitaria locales.
  • El hecho de que las mujeres dependan económica mente de sus esposos o compañeros. Esto hace más difícil negociar derechos igualitarios en el hogar y en la comunidad.

El ‘programa Deborah’

El ‘programa Deborah’ del PAG intenta mejorar la capacidad de las organizaciones de la sociedad civil para evitar el maltrato y proporcionar cuidado cristiano, orientación y protección jurídica a las mujeres que han sido víctimas del maltrato violento. El programa está dirigido por personal capacitado de la comunidad que trabaja desde oficinas del gobierno local en seis regiones.

El futuro

Muchas organizaciones de la sociedad civil tienen bastante interés en reducir la     violencia doméstica y obtener derechos igualitarios para las mujeres. Estos grupos quieren ser capacitados para poder defender los derechos de la mujer.

El ‘programa Deborah’ espera ampliarse al capacitar a más organizaciones voluntarias locales de modo que éstas puedan orientar a las víctimas de violencia doméstica y proporcionar ayuda legal, especialmente cuando hayan sido afectados los derechos de la mujer. El PAG también quiere mejorar la coordinación entre las autoridades y las organizaciones de la sociedad civil para crear mayor conciencia a nivel local y reducir los casos de violencia doméstica.

Las mujeres deben participar en las organizaciones comunitarias locales, como los grupos de acción, la policía y las escuelas, para mejorar el respeto hacia la mujer y sus derechos legales. También deben conocer sus derechos y usarlos para detener el círculo vicioso de dependencia en los casos de violencia doméstica. Una manera de hacerlo es enseñarles a los niños en edad escolar sobre la violencia doméstica como parte de su educación. Esto debe empezar tan temprano como sea posible, y debe incluir educación sobre sus derechos y los derechos de sus madres. 

Conclusión

La violencia doméstica es un problema que requiere un esfuerzo concentrado por parte de la iglesia, la sociedad civil y el gobierno local y nacional para que los derechos de las mujeres de todos los países sean respetados y garantizados.

Chester Thomas es el Director de Proyecto Aldea Global Apartado 1149, Tegucigalpa DC, Honduras

E-mail: pagcent@paghonduras.org
Sitio web:
www.paghonduras.org