B12 Escuchamos a otros

Debemos valorar y amar a las personas por lo que son y ver en ellas la imagen de Dios, no importa cuál sea su situación. Necesitamos valorar lo que ellas tienen para compartir y la capacidad que tienen para entender su situación. Debemos escuchar los puntos de vista de las personas, dándoles la confianza personal que necesitan para mirarse a ellas mismas y a su situación. No debemos juzgar a otros ni tomar decisiones por ellos. Al contrario, debemos respetar su potencial y ayudarlos a que ellos mismos tomen sus decisiones.

La iglesia no debe esperar que la gente pobre venga a ella. Como Jesús, debemos salir a nuestra comunidad y construir relaciones de comprensión y confianza con aquellos que están sufriendo. Debemos entender los problemas reales que la gente enfrenta en su vida. Debemos desarrollar la capacidad de escuchar, y usarla tanto en la iglesia como en la comunidad. Se necesita una capacidad especial para lograr que las personas se sientan cómodas y se animen a compartir sus sentimientos y discutir temas. Escuchar con atención también puede ayudar a las personas a que expresen sus necesidades y prioridades. Mientras escuchamos atentamente y entendemos su situación debemos poner de lado nuestras propias concepciones y nuestros sentimientos.

Estos procesos por lo general llevan mucho tiempo, y se necesita mucha paciencia, humildad y oración. Al ir cambiando nuestras propias actitudes y creencias acerca de otros podemos ir desarrollando nuestra capacidad para escuchar.

Discusión 
  • Cuando hablamos con las personas, ¿realmente escuchamos lo que están diciendo o estamos pensando en lo que vamos a decir a continuación?
  • Leamos Filipenses 2:1-11.
    •¿Los miembros de nuestra iglesia están de acuerdo en todos los temas más importantes que afectan a nuestra iglesia?
    • Leemos en versículos 3 y 4 que debemos considerar a los demás como mejores que uno mismo. ¿Cómo hacemos esto como individuos? ¿Cómo hacemos esto como iglesia?
  • Reflexionemos sobre lo que le costó a Jesús entregar su vida por nosotros. ¿Cuál fue su recompensa final?
  • ¿Damos por sentado que sabemos más que otros, especialmente aquellos que son pobres o que la sociedad considera de poco valor?
  • Cuando las personas se acercan a nosotros buscando consejo, ¿siempre podemos darles un buen consejo? ¿Tratamos alguna vez de animarlas a tomar sus propias decisiones en cuanto a lo que deben hacer?
  • ¿Cómo podemos ayudarnos los unos a los otros a escuchar mejor?